Son parte de la historia contemporánea y van a cambiar de dueños.

Desde luego, la subasta que va a organizar Bonhams es bastante excepcional. El próximo 14 de octubre, en la ciudad de Nueva York, tendrá lugar el evento 'La Experiencia Presidencial Americana', donde se pondrán a la venta dos Lincoln Continental de John Fitzgerald Kennedy realmente especiales.

Si estás pensando en que uno de ellos es el que transportaba al presidente estadounidense cuando fue asesinado a tiros, sentimos negar ese extremo, pero es cierto que un ejemplar lo empleó JFK la fatídica mañana del 22 de noviembre de 1963. 

Limo One

Esta unidad tiene un coste estimado de entre 260.000 y 430.000 euros. Su valor es muy alto por una buena razón: como decíamos antes, transportó al líder americano en la mañana de su asesinato. 

En concreto, llevó a JFK y a su esposa Jackie del hotel Fort Worth, en Texas, a la Base Aérea de Carswell para subir al Air Force One e iniciar ese fatídico viaje a Dallas, donde la muerte del presidente conmocionó al mundo entero. 

Este coche no formaba parte de la flota presidencial, ya que era una cesión del concesionario Bill Golightly. Con carrocería descapotable y motor V8, lo restauró el especialista Lincoln Baker. Es más, varios componentes fueron reemplazados, incluyendo el motor. Sin embargo, su interior rojo es original.

Galería: Limo One de John F. Kennedy

Lincoln Black Mark V

El segundo vehículo puesto a la venta, que podría costar entre 170.000 y 260.000 euros, era el automóvil personal de Kennedy, que usaba cuando tenía tiempo libre.

Antes de la entrega de las llaves al mandatario norteamericano, el vehículo fue debidamente blindado para que JFK estuviera a salvo y tuviera todo lo necesario a bordo. Así, disponía de puertas a prueba de balas, aire acondicionado trasero e incluso un teléfono.

Galería: Lincoln Black Mark V de John F. Kennedy

El coche ha sido completamente restaurado, excepto el interior, que ha permanecido "en su condición original", según explica desde la casa Bonhams. Seguro que las pujas por ambos modelos resultan emocionantes. Eso sí, los compradores no podrán usarlos para conducir en carreteras abiertas, con lo que irán a una colección privada o a un museo para ser debidamente cuidados.