En apenas unos segundos te quedas sin tu vehículo. Te contamos en qué consiste.

La pillería siempre es un elemento que surge a la hora de robar coches. Por eso, debes estar muy atento, especialmente en verano. Al parecer, se está volviendo a poner de moda el truco de la lata para sustraer vehículos. ¿Sabes en qué consiste?

Es tan sencillo como que los ladrones atan una lata al paragolpes del automóvil cuando está aparcado. Al volver a su vehículo, el conductor, si no se percata de la presencia de la lata, arranca y emprende la marcha.

Galería: Actualidad y seguridad vial

Lógicamente, enseguida escucha un ruido metálico, por lo que se para y se baja para ver si el coche tiene algún desperfecto. En ese momento de despiste, el ladrón aprovecha para meterse en el interior del vehículo arrancado y escapar con él.  

Toda esta operación puede 'sufrirse' en un minuto o incluso en menos tiempo. En el siguiente vídeo de Instagram tienes todo el 'modus operandi' del truco de la lata. Puede que sea una grabación preparada, pero lo cierto es que este tipo de hurto existe y, si no eres precavido, te puedes ver sorprendido. 

 

En esta web, también te hemos hablado del robo de carteras o relojes dentro de los coches, a través del método del 'abrazo cariñoso'. Si estás parado en tu vehículo (por ejemplo, esperando a alguien o para entrar en un garaje), se puede acercar una persona a pedirte dinero e, incluso, introducir parte de su cuerpo en el habitáculo con ese supuesto fin.

En ese momento de agobio, el conductor no se percata de que le están robando algún objeto que tenga a la vista. Esta forma de hurto suele tener como víctimas a personas de avanzada edad. 

Igualmente, aquí hemos analizado la 'estafa del retrovisor', por el que suelen robar alrededor de 1.500 euros, a través de un accidente provocado y una falsa compañía de seguros. También la gente mayor es la más afectada por este truco.

Y si vas a comprar un coche de segunda mano de forma online, atento al 'phishing car' porque te pueden pedir una señal para reservar el vehículo (que en realidad no se vende) y quedarte sin ese dinero. Está claro que hay que andar con mil ojos...