El 4x4 norteamericano, en su estado más salvaje...

Aunque ya estamos con las miradas puestas en la nueva (y muy esperada) generación del Jeep Grand Cherokee, la versión de altas prestaciones Trackhawk del modelo actual todavía da pie a interesantes novedades. Sobre todo, si cae en las manos de un destacado preparador como O.CT Tuning.

El 4x4 estadounidense, que de serie cuenta con un motor 6.2 V8, sobrealimentado por un compresor volumétrico, con 700 CV y nada menos que 875 Nm de par máximo, gana mucha potencia con la denominada Etapa 2 de la compañía suiza. 

Galería: Jeep Grand Cherokee Trackhawk de O.CT Tuning

En concreto, el SUV norteamericano llega a 888 CV y 1.000 Nm, es decir, 188 CV y 125 Nm más que el modelo de serie. Esto se traduce en una aceleración de 0 a 100 km/h en tan solo 3,0 segundos, siete décimas más rápido. 

Por su parte, la velocidad máxima supera los 300 km/h, en lugar de los 289 que declara oficialmente el modelo estándar. Todo, a pesar de las 2,4 toneladas que pesa este vehículo tan especial. 

Si no ves necesario llegar hasta esos registros, O.CT Tuning también ofrece la Etapa 1, que se limita a una reprogramación de la centralita. En este caso, el Jeep Grand Cherokee Trackhawk consigue 819 CV y 950 Nm, que tampoco están nada mal. 

Aunque no hay datos oficiales, con esta fuerza extra el SUV debería parar el cronómetro sobre los 3,5 segundos en la maniobra de aceleración de 0 a 100 km/h. 

Jeep Grand Cherokee Trackhawk de O.CT Tuning

Curiosamente, O.CT Tuning no ha creado ningún kit de carrocería para modificar la estética del vehículo. No suele ser la práctica habitual de este tipo de compañías, pero así lo han decidido dentro de la casa suiza.

Nos extraña mucho que, en la nueva generación del Grand Cherokee, se vuelva a dar forma a una versión tan extrema, por lo que podríamos estar ante un modelo de nicho, que quedará para los anales como uno de los SUV más brutales jamás creados.

Galería: Prueba Jeep Grand Cherokee Trackhawk 2018