A pesar de ser un modelo fundamental en la consolidación de la marca, permanece en un segundo plano, eclipsado por el icónico Miura.

Cuando pensamos en los modelos producidos por Lamborghini a lo largo de su historia, los primeros que acuden a nuestra memoria suelen ser los superdeportivos con motor central. Sin embargo, pocos recuerdan que la firma del toro también fabricó algún que otro gran turismo elegante y poderoso.

Hablamos del Lamborghini Islero, pero también, del Espada y el Jarama. Todos reclaman su cuota de protagonismo y, en la actualidad, alcanzan sorprendentes cantidades en las exclusivas subastas en las que participan. Dicho esto, hoy nos vamos a centrar en el Islero, un vehículo eclipsado por el mítico Miura.

Galería: Lamborghini Islero

Una fórmula acertada repetida

El Lamborghini Islero, que en la fase de diseño se llamó 'Jslero' y que mantiene este nombre en los gráficos, es una evolución directa del 400 GT, que a su vez, era una versión mejorada del 350 GT.

El coche con el que Ferruccio, después de la ya legendaria pelea con Enzo Ferrari, persistió en su tarea por desbancar a los modelos de la casa del 'Cavallino Rampante' del trono de los fabricantes de superdeportivos de la época.

Lamborghini Islero

El Islero toma como punto de partida el 400 GT, desarrollado por Giampaolo Dallara, y la misma mecánica; es decir, el motor 4.0 V12 diseñado por Giotto Bizzarrini, que sería el buque insignia de la firma del toro para las décadas siguientes. El Islero disfrutaba de una potencia de 325 CV, que le permitía alcanzar una velocidad máxima de 250 km/h y acelerar, de 0 a 100, en 6,4 segundos.

Lamborghini Islero

Un deportivo en libertad

Mientras tanto, Touring Superleggera, la empresa encargada de las carrocerías de los 350 GT y 400 GT, cerró sus puertas a finales de los años 60. Sin embargo, algunos de sus empleados encontraron un nuevo trabajo en Marazzi, un montador que se jactaba en su currículum de crear otra obra maestra, como fue el Alfa Romeo 33 Stradale. Lamborghini confió a Marazzi la tarea de diseñar y construir la carrocería del Islero.

Lamborghini Islero

El resultado es un vehículo elegante y dinámico, encarnando el espíritu de un GT 2+2, con un interior que refleja lujo en abundancia. La idea de conseguir un aspecto menos agresivo que el del 400 GT, se fundamentaba por el hecho de que el cliente objetivo del Lamborghini Islero era menos competitivo y más propenso a la comodidad, en comparación con el Miura coetáneo, que apostaba por un concepto completamente diferente.

Lamborghini Islero

Pocas personas lo notan

En su debut oficial, celebrado en el salón de Ginebra de 1968, pocas personas se fijaron en el Lamborghini Islero (o Jslero como aparecía escrito en la carrocería). Su permanencia a la venta pasó desapercibida, eclipsada por la imagen futurista del Espada y, sobre todo, por el magnetismo del Miura, modelos que enseguida captaron la atención del público y 'abrieron' la cartera de los clientes más ricos.

Mientras estuvo a la venta, el Islero recibió una pequeña inyección de potencia, hasta llegar a los 350 CV, con el Islero S, antes de dar paso al Jarama, otro ejemplar destacado con motor delantero, que se enfrentó a un destino muy parecido. En 1970, al final de la producción, el modelo italiano solo logró hechizar a 225 compradores (125 del Islero y 100 del Islero S).

Lamborghini Islero

Un divo del cine

A pesar de su falta de notoriedad en cuanto a las ventas, el Lamborghini Islero logró captar la atención de algunos responsables cinematográficos. El coche aparece en la película Vedo Nudo, una comedia de Dino Risi, y es el protagonista, junto con el actor Roger Moore, en L'Uomo che Uccise sé stesso (Tinieblas, como se tituló en español).

Lamborghini Islero

El precio de nuevo y el valor de histórico

A finales de los años 60, el Islero se vendía por 6.500.000 de liras italianas, frente a los casi 7.000.000 de liras italianas de su hermano el Espada y del Maserati Indy. Sin embargo, la cifra más llamativa eran los 8.000.000 de liras italianas de su rival directo en Maranello, el Ferrari 365 GT 2+2.

Después de cincuenta años, el Lamborghini Islero sigue siendo una opción muy apetecible, con un valor de mercado, en las diferentes subastas, que oscila entre los 160.000 y los 300.000 euros, en el caso de las unidades más valoradas.