El fabricante americano debería animarse a producir este potente todocamino.

Hubo un tiempo en el que bajo los términos potente, prestacional o veloz, solo se fabricaban turismos; compactos, familiares o sedanes, pero nada de todocaminos. Por eso, cuando en 1991 General Motors presentó el pick-up GMC Sonoma, muchos se echaron las manos a la cabeza.

A fin de cuentas, los ingenieros de la marca recurrieron a un motor V6 de gasolina, turboalimentado, con 4,3 litros de cilindrada y 280 CV de potencia. 

Galería: Render GMC Typhoon 2019

Ese mismo equipo fue el encargado de dar vida al GMC Syclone, con tracción total permanente, y al GMC Typhoon de 1992, un crossover que se convirtió en una pesadilla para los conductores americanos de flamantes Mustang, Camaro, Corvette y similares e, incluso, a algunos que iban al volante de superdeportivos italianos de seis cifras. 

Pero viajemos en el tiempo 26 años y volvamos a 2019. En un mundo en el que Jeep ofrece un Grand Cherokee Trackhawk con 707 CV y Ford tiene un Explorer de 400 CV, GM no cuenta con nada parecido. Es cierto, existe un Chevrolet Tahoe RST, con motor 6.2 V8 de 420 CV, pero por tamaño, milita en una categoría superior. 

Por tanto, no le vendría mal disponer de un nuevo GMC Typhoon, como el que te adelantamos en esta recreación

Render GMC Typhoon 2019

Esperamos más de 500 CV de potencia

Desarrollado sobre el nuevo Chevrolet Blazer 2019, un modelo con una imagen ya de por sí dinámica, haría falta poco trabajo para poner en marcha el proyecto: un paquete exterior algo más llamativo, una suspensión específica y las llantas de aleación Typhoon, similares a las del modelo original. 

Desde el punto de vista del rendimiento y las prestaciones, debería mantener la tracción total y equipar un motor más potente que el V8 de 420 CV del mencionado Tahoe RST. Tal vez, estaría bien incluir una variante de la mecánica Blackwing V8 de Cadillac, con dos turbos, y algo más de 500 CV de potencia. 

Y, aunque la locura por los SUV de corte deportivo sea una fiebre global, si el fabricante no se decidiera a lanzarlo, existe alguna que otra alternativa. Por ejemplo, recurrir a una compañía como Specialty Vehicle Engineering, que ofrece una transformación con 455 CV de potencia, tomando como referencia el GMC Canyon.