Habrá multas por emitir un sonido más elevado de los límites legales.

Todo el mundo conoce los cinemómetros de velocidad. De hecho, en esta web, te contamos cualquier novedad que surge en este tema, porque suscita un alto interés.

Pero hoy vamos a hablarte de los nuevos radares de ruido, que podrían entrar en acción, dentro de un par de años, en diversos países europeos.  

De hecho, ya hablamos del tema hace algunas semanas. Según informaba Auto Motor und Sport, la Unión Europea estaría pensando establecer nuevas normativas en el tema de la contaminación acústica, por lo que habrá una legislación que establecerá límites legales de sonoridad.

Los nuevos radares de ruido serán los que controlen el sonido que emiten los vehículos. En Suiza, concretamente en Ginebra, ya se están empleando diversos sistemas de control, una antesala de estos cinemómetros, para vigilar a los usuarios de la vía por este motivo, debido a su impacto ambiental.    

Es más, los investigadores de la EPFL (École Polytechnique Fédérale de Lausanne) aseguran que, entre dos y cuatros años, los nuevos radares de ruido podrían estar listos y usarse en cualquier localidad del país helvético. 

La última noticia al respecto llega desde Reino Unido. Según cuentan nuestros compañeros de Motor1.com en Francia, el gobierno instalará estos nuevos radares de ruido; en principio, en fase de pruebas. 

Recordemos que, desde 2016, el umbral de sonido está limitado a 74 dB. Sin embargo, algunos automovilistas y motociclistas modifican el sistema de escape de sus vehículos para mejorar (y aumentar) el sonido. Una medida que no es del agrado de todos; especialmente, de Chris Grayling, el ministro de Transporte británico.

"La contaminación acústica es una miseria absoluta para las personas y tiene consecuencias muy graves para la salud, por lo que estoy decidido a tomar medidas enérgicas contra los conductores dañinos. Las nuevas tecnologías ayudarán a que nuestras ciudades sean más silenciosas", afirmó en Sky News.

Indian FTR 1200 S con escape  Akrapovič

Dicho esto, no sería una sorpresa que este sistema se exportase a los países de la Unión Europea. ¿En qué consistiría? Los aparatos tendrían la capacidad de medir el volumen del sonido y fotografiar al infractor. 

En el caso de que el dueño no reduzca la sonoridad del vehículo, una nueva sanción podría implicar la retirada de circulación del mismo, por parte de la policía. 

Técnicamente, estos radares pueden ser viables en 2021 y su desarrollo no supondría más dinero que los de velocidad. Eso sí, faltaría saber cómo será posible medir bien el ruido desde la distancia y asignar ese nivel de forma correcta a un vehículo en concreto.

Fuente: Auto Motor und Sport y Sky News