El Miura original, que nació en 1966, fue reinterpretado para celebrar su 40 cumpleaños.

¿Alguna vez has oído hablar del Matra Djet? Salvo que seas un apasionado de los clásicos, es muy probable que tu respuesta sea negativa. Este coupé francés, que se lanzó en el año 1964, podría ser considerado como el primer deportivo con motor central. Sin embargo, nadie piensa en él cuando se habla del origen de los superdeportivos modernos.

Este honor recae sobre el Lamborghini Miura del año 1966, un modelo tan importante para la marca, que fue reinterpretado por los diseñadores de la firma boloñesa, de cara a celebrar sus cuatro décadas de historia.

Lamborghini Miura Concept: entre la tradición y la innovación

El fabricante de alma taurina confió la creación de este ejercicio de estilo a Walter De Silva, que tras un larga etapa en el Grupo Fiat, llegó al Grupo Volkswagen en 1999 y se hizo cargo de la imagen de Lamborghini, a partir de 2002.

De Silva no tuvo una tarea fácil, a la hora de imaginar cómo sería el Miura del siglo XXI. Desde luego, el reto era mayúsculo, ya que se convirtió en el referente de toda una nueva hornada de deportivos, que replicó su esquema de motor central. 

Ante este reto, sin duda, lo más fácil hubiera sido apostar por respetar la línea del modelo clásico. Y así se hizo, ya que la estética del Miura Concept no difiere demasiado de la del coupé original (obra de Marcello Gandini). Algo que se aprecia en los faros, el techo, las tomas de aire laterales...

Un prototipo con un gran corazón

Lamborghini dejó claro, inmediatamente, que no pretendía volver a vender un Miura, afirmando que el prototipo simplemente era un homenaje al modelo original. Por eso, no se aportaron muchos datos técnicos, más allá de que parecía haber sido construido sobre la plataforma del Murciélago y que recurría al motor V12 de la época.

Siguiendo la comparación con el Miura, las dimensiones cambian más que ninguna otra cosa: el superdeportivo de 1966 anunciaba 4,36 metros de largo y solo 1,05 metros de altura, mientras que la reinterpretación medía 22 centímetros más de longitud y 9 más de altura.