Este concept, con gran personalidad, es lo que la firma rumana proponía hace 10 años.

Ya sabemos que el diseño no es el mayor reclamo de Dacia, sino ofrecer automóviles nuevos, con tecnología del Grupo Renault, a un precio inigualable. Esa compra inteligente es lo que la marca promocionó hace 12 años cuando llegó al mercado francés y lo que sigue haciendo, hoy en día, en toda Europa.

Galería: Dacia Duster Concept (2009)

Pero viendo el prototipo de este Dacia Duster, uno no puede evitar preguntarse si el propósito inicial de la firma no sería el de lanzar una propuesta novedosa al mercado, ya que muestra un aspecto totalmente contrario a lo que finalmente han sido sus modelos de producción. 

Fue en el salón de Ginebra de 2009 donde la marca rumana, en la que Renault había invertido 10 años atrás, desveló este ambicioso concept.

En primer lugar, lo que destacaba de este Duster Concept eran las proporciones tan distantes respecto a las del modelo de producción, que se presentó un año después, durante la edición de 2010 del certamen suizo.

Con una longitud de 4,25 metros, suponía casi 6,0 centímetros menos frente a la versión final (4,32 metros), aunque su altura, algo menos de 1,5 metros, hizo que el prototipo fuera notablemente más bajo que el modelo que llegó al mercado.

Dacia Duster Concept (2009)
Dacia Duster Concept (2009)
Dacia Duster Concept (2009)

Una de sus principales características eran las puertas de apertura inversa (o suicida) en el lado del pasajero, mientras que en la parte del conductor solo tenía una. Esto recuerda al Hyundai Veloster que lanzó la firma surcoreana en ese momento y que, hoy, sigue ofreciendo esta configuración.

En el resto del diseño, destacaban una líneas alargadas, una amplia parrilla de color negro y unos faros delanteros que se extendían hacia las puertas. Su estética, en la que se mezclaban las superficies planas y las curvas, recordaba al Range Rover Evoque, aunque aquí hablamos de un ejercicio de estilo y no de un Duster de serie.

A fin de cuentas, el Duster Concept ofrecía un estilo más futurista, fruto de la amplitud de su parabrisas, de su techo de tipo flotante y de la posición de sus espejos retrovisores exteriores, en una zona más elevada de la habitual.

El prototipo rumano tenía un perfil llamativo, con líneas que recuerdan a modelos con sistemas de propulsión híbrida, como el Toyota Prius o los Honda Insight y CR-Z.

Por otro lado, en la zaga, podemos ver unos pilotos que ocupan buena parte de la zona lateral del automóvil.

Curiosamente, Dacia no se atrevió con la presentación de un prototipo híbrido, como sí habían hecho otras marcas. Seguramente, en una intención de mostrar un proyecto más bien convencional y económico. De hecho, lo presentaron en Ginebra asociado al motor diésel dCi de 1,5 litros, con 105 CV.

En su habitáculo, destacaban la modularidad y la ergonomía, mostrando un espacio, en un primer momento muy ajustado, pero que permitía deslizar el asiento del copiloto tras el del conductor, dejando un espacio de carga más amplio que el que ofrecía de forma convencional.

El panel de instrumentos también se apreciaba espartano a la vez que futurista, aunque finalmente en Dacia, ya sabemos que se optó por los inspirarse en los utilizados por los modelos de Renault.