Fue un referente en los años 90 y uno de los mejores compactos deportivos de la historia.

Ford Focus RS, Ford Fiesta ST… en Ford siempre han contado con excelentes versiones deportivas de sus automóviles más exitosos, pero lo que hicieron con el Ford Escort RS Cosworth, fabricado entre febrero de 1992 y enero de 1996, fue algo sin precedentes y que, probablemente, no volverá a suceder.

Y no nos estamos refiriendo a incorporar un enorme alerón trasero biplano (obra de Frank Sthepenson), sino a que lo único que el RS Cosworth tiene de los Escort convencionales es la carrocería y el interior. De hecho, el chasis procedía directamente de un vehículo del segmento superior, el Ford Sierra RS500 Cosworth.

¿La razón? La FIA exigía construir 2.500 unidades para poder homologar el Escort que competiría en el Grupo A de rallies y este era el único chasis del que disponía la marca americana capaz de dar cabida al propulsor turboalimentado, de 2,0 litros y cuatro cilindros, al sistema de tracción total y a la caja de cambios manual, de cinco velocidades.

Ford Escort RS Cosworth

Ford Escort RS Cosworth: sin concesiones

En resumidas cuentas, el Ford Escort RS Cosworth era algo parecido a un coche de rallies matriculable, de ahí que se haya convertido en un cotizado modelo clásico. Eso, y que sus prestaciones estuvieran a la altura de deportivos de renombre.

Las unidades fabricadas entre 1992 y 1994 fueron las más espectaculares. Dotadas del turbocompresor Garret T3/T04B, ofrecían un empuje muy limitado a bajas vueltas, pero daban una respuesta salvaje a partir de 3.500 rpm, algo que provocaba el deslizamiento del eje trasero.

En este sentido, el Escort RS Cosworth contaba con un sistema de tracción total más propio de un coche de rallies que de uno de calle, al estar dotado de un diferencial central epicicloidal, que enviaba el 66% de la fuerza del motor al eje trasero y el 34% al delantero. ¿Las prestaciones? Aceleraba de 0 a 100 km/h en 5,7 segundos y alcanzaba 230 km/h.

Ford Escort RS Cosworth
Ford Escort RS Cosworth

Una vez ensamblados los ejemplares necesarios para la homologación, Ford introdujo un nuevo turbocompresor Garret T25 que, unido a modificaciones en el sistema de inyección y de escape, dotaron al conjunto de una entrega de potencia más progresiva. En todo caso, permanecieron los 227 CV de potencia a 6.250 rpm y la caja de cambios manual, de cinco velocidades.

Coincidiendo con estas modificaciones, en junio de 1994, también se sustituyó el alerón por otro más pequeño, algo que redujo el coeficiente aerodinámico (Cx) de 0,38 a 0,34, e incrementó la velocidad máxima en 10 km/h... a costa de perder algo de apoyo.

Ford Escort RS Cosworth

Ford Escort RS Cosworth: fácil de distinguir

En el apartado del diseño, además de los paragolpes específicos (el delantero incluía un splitter regulable), los pasos de rueda ensanchados y el generoso alerón, también llamaban la atención las llantas de aleación de 16 pulgadas, con unos neumáticos en medida 225/45 R16, que resultaban gigantescos para la época.

El interior del Ford Escort RS Cosworth era idéntico al de los Escort convencionales, pero estaba personalizado con detalles deportivos, como unos indicadores para la presión del turbo, del aceite y un voltímetro, situados en el centro del salpicadero; así como unos pedales y unos asientos específicos. ¿El lado negativo? El maletero, de 267 litros, perdía 113 de capacidad frente al resto de la gama.

En total, se fabricaron 5.000 unidades

El Ford Escort RS Cosworth fue todo un éxito, del que se fabricaron 5.000 unidades y, en los últimos años, se ha revalorizado notablemente. De hecho, cuando era nuevo, tenía un precio de partida de 24.791 euros y, en la actualidad, es casi imposible encontrar unidades de segunda mano. De hecho, el precio de un Ford Escort RS Cosworth bien conservado no suele bajar de 40.000 euros.