El Opel Calibra fue uno de los cupés más rápidos y deseados de los años 90. Hoy en día, es un coche interesante... si encuentras una unidad original.

Antes de empezar a hablarte del Opel Calibra, te vamos a proponer un ejercicio: imagínatelo con luces diurnas con tecnología de tipo LED y unas llantas de aleación de 19 pulgadas. ¿De verdad dirías que es un cupé clásico con casi 30 años encima? Probablemente, la respuesta sería que no, porque el diseño, obra de Erhard Schnell, lejos de envejecer, cada día gusta más a aquellos conductores que, en los años 90, todavía eran adolescentes.  

Además, resulta indudable que deriva del Opel Vectra. En especial, al abrir la puerta y acceder al habitáculo, pues contaba con un salpicadero idéntico al de la berlina. Eso significa que ofrecía un diseño sencillo y una calidad correcta sin más... pero que era acorde al precio del coche. 

Lo que resulta más curioso, es que se trataba de un modelo con un marcado lado práctico, gracias a sus cuatro generosas plazas y a un maletero de 300 litros, al que se accedía a través de un portón trasero.  

Opel Calibra, coupé de los años 90
Opel Calibra, coupé de los años 90

Opel Calibra: el cupé más vendido de los años 90

Para aquellos que no estén familiarizados con las cifras de ventas, ahí va un dato que realza el éxito del Opel Calibra: con 238.647 unidades fabricadas, se convirtió en el cupé más exitoso de los años 90. Además, también fue el automóvil de cuatro plazas más afilado del mundo: con un coeficiente aerodinámico (Cx) de 0,26, se decía que era capaz de deslizarse a través del viento.  

Aunque, curiosamente, sus inicios no fueron demasiado esperanzadores. Cuando se presentó, en el salón del automóvil de Frankfurt de 1989, únicamente estaba disponible con un propulsor atmosférico de gasolina, con 2,0 litros y 115 CV... que parecía algo insuficiente para tratarse de un cupé. 

Opel Calibra, coupé de los años 90
Opel Calibra, coupé de los años 90

Pero llegó la escalada de potencia...

Más adelante, llegó un nuevo motor atmosférico de gasolina, de 2,0 litros, que, gracias a una incorporación de una culata de 16 válvulas, desarrollaba 150 CV de potencia. Esta versión también podía incorporar el sistema de tracción total Vario-Trac, que era opcional y, en condiciones normales, enviaba el 75% del par motor a las ruedas delanteras.

Sin embargo, no es hasta 1992 cuando el Opel Calibra empieza a ofrecer mecánicas serias. Una vez más, de la mano de un propulsor de 2,0 litros de gasolina, aunque en esta ocasión, gracias a la incorporación de un turbocompresor y una caja de cambios manual, de seis velocidades, desarrollaba 204 CV y era capaz de alcanzar 245 km/h... una cifra brillante para la época. 

Por otro lado, ya en 1994, recibía un motor de una talla superior: un bloque de gasolina, 2.5 V6, de 170 CV; configuración similar al modelo con el que Manuel Reuter ganó, en 1996, el campeonato ITC. 

Opel Calibra, coupé de los años 90
Opel Calibra, coupé de los años 90

Un éxito que todavía se recuerda

En la fase final de su vida comercial, se sucedieron distintas ediciones especiales, como el Calibra Keke Rosberg, la edición Cliff Motorsport (con la misma pintura con la que Manuel Reuter ganó el campeonato ITC y unas llantas específicas) y la edición especial Last Edition. Esta última estaba disponible con una mecánica gasolina 2.0 de 136 CV, así como con el propulsor V6, e incorporaba de serie suspensión deportiva, llantas de aleación BBS, asientos de cuero, aire acondicionado... Finalmente, su producción cesó en abril de 1997.

Curiosamente, la versión más exitosa fue el 2.0 de 115 CV, de la que se vendieron más de 130.000 unidades. Sin duda, son unas cifras magníficas, teniendo en cuenta que, entre sus competidores de los años 90, figuraban modelos como el Honda Prelude, el Mitsubishi Eclipse, el Nissan 200SX, el Fiat Coupé... Por suerte, fue una época en la que no solo existían los SUV. 

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Opel Calibra, el coupé más exitoso de los años 90

Foto: Adriano Tosi