A principios del siglo XXI, se convirtieron en el segmento de moda entre los conductores europeos y no pocas marcas se lanzaron a su conquista.

En la segunda mitad de los años 90, tras superar la crisis financiera que afectó al sistema monetario europeo, entre 1992 y 1993, los ciudadanos hicieron lo que siempre suelen hacer tras superar una recesión económica: gastar dinero e intentar pasárselo bien. 

Siguiendo esa filosofía, los conductores europeos empezaron a demandar coches de corte más lúdico, con los que lanzarse a disfrutar de viajes y rutas por carretera. Y ahí, es donde entraban en juego los coches descapotables.

Sin embargo, al hablar de los coupé-cabrios, hay que tener en cuenta un hecho diferencial: el techo duro de accionamiento electrohidráulico. Un elemento que ofrecía mayor confort, tanto climático como acústico, y que los hacía más seguros frente a los vándalos. Esa fue la línea a seguir por Mercedes-Benz en 1996, con el SLK, y por Peugeot en 2000, con el 206 CC.

A partir de ese momento, la tendencia empezó a crecer, sobre todo, entre las marcas generalistas. Y la que no entraba, se arriesgaba a perder una porción importante del pastel.

Peugeot, Ford, Renault, Volkswagen, Nissan... todas lanzaron modelos para la categoría, como puedes comprobar en esta lista. Incluso, algunas, redoblaron la apuesta, centrándose en el segmento de los utilitarios y el de los compactos.

Pero como toda moda, los coupé-cabrios acabaron cayendo en el olvido. La gente empezaba a mirar a esos nuevos coches a los que llamaban SUV, parecidos a los todoterrenos, pero mucho más refinados y útiles sobres el asfalto, que puso de moda el primer Nissan Qashqai. Pero esa parte de la historia ya te suena, ¿verdad?