El Ferrari 500 llevó a Alberto Ascari a lograr el primer título de pilotos de Fórmula 1 de la marca, en 1952, aunque en realidad era un coche de Fórmula 2.

Sin duda, ese factor le permitió convertirse en un coche clave en el viaje de Ferrari hasta convertirse en el constructor más exitoso de la historia de la F1, logrando el primero de los 31 títulos en el Mundial de Pilotos y en el de Constructores. 

Enzo Ferrari tuvo su reticencias cuando la F1 arrancó... y casi murió, en 1952, tras la salida de Alfa Romeo y sus potentes coches de F1, cuyos diseños había supervisado cuando trabajó con la marca en los años treinta. 

Pero la competición lo superó y lo que fue una pérdida para las carreras, fue un beneficio para él. En ausencia de coches de F1 suficientemente decentes en las pobladas parrillas, las carreras del Mundial fueron abiertas a los coches de F2 en 1952 y 1953. Y Ferrari ya tenía un F2 listo para correr: el 500. 

No había nada particularmente especial o inteligente en el Ferrari 500. Era simplemente una versión revisada de un F2 anterior de la Scuderia: un chasis en escalera con ballestas transversales, en el tren delantero, y un eje de Dion, en el trasero, pero con un motor mucho más simple y efectivo. 

La arquitectura del V12 de Gioacchino Colombo seguiría siendo un pilar clave para Ferrari en los años que estaban por venir, pero en la delicada versión de dos litros se había quedado atrás para la F2.

Por ello, Ferrari pidió a su nuevo ingeniero jefe, Aurelio Lampredi, diseñar un motor de cuatro cilindros, con doble árbol de levas en cabeza, como alternativa. Y fue competitivo desde el inicio.

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Ferrari 500 F1

Piero Taruffi ganó la primera carrera para Ferrari en el Mundial, pero posteriormente fue Alberto Ascari el que tomó la senda de los triunfos, exceptuando las 500 Millas de Indianápolis, a las que Ascari fue con un coche V12, basado en un chasis de F1 de 1951. 

Más allá de la anómala cita en Indy, un Ferrari 500 ganó todos y cada uno de los grandes premios de F1 desde mayo de 1952, hasta que Juan Manuel Fangio, con un Maserati, rompió la racha en Monza, el 13 de septiembre de 1953. 

Las nueve victorias consecutivas de Ascari, igualadas, pero nunca superadas, subrayan el absoluto dominio de Ferrari en la era F2. 

Una exposición de los coches más famosos de la marca italiana, incluyendo el Ferrari 488 GTE y el Ferrari FXX-K Evo, será la atracción principal del Autosport International 2018, que tendrá lugar del 11 al 14 de enero. Para información sobre las entradas, pincha aquí.

Stuart Codling

Fuente: Motorsport.com