En 1989 Mazda lanzaba el MX-5, un modelo que se convertirá en el roadster más vendido de la historia.

En 1989 Mazda lanzaba un roadster que retomaba los grandes principios de los descapotables británicos de los años 60: motores pequeños, unas dimensiones contenidas y un peso reducido. Así nació el Mazda MX-5, también conocido como Miata en otros mercados, un modelo que se comercializaría en Japón, Estados Unidos y Europa.

Bajo el capó, hasta 1994, se encontraba el propulsor 1.6 del Mazda 323, aunque adaptado a las dimensiones vano motor del Mazda MX-5. Este propulsor ofrecía 115 CV de potencia y estaba asociado a la caja de cambios manual, de cinco velocidades, del RX-7. Posteriormente, también incorporaría un propulsor de gasolina 1.8 de 130 CV.

Mazda MX-5 NA 1989
Mazda MX-5 NA 1989

Combinado con un reducido peso de 955 kilos y un chasis muy bien puesto a punto, ambos motores encajaban como anillo al dedo con la personalidad de este Mazda, que es un coche muy divertido de conducir. De ahí que sea considerado un mito en todo el mundo y que, en muy poco tiempo, arrebatara al MG B el título de descapotable más vendido de la historia.

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La aventura de este modelo continúa. Veintiocho años después, ya va por su cuarta generación y supera el millón de unidades vendidas. ¿La receta de su éxito? Ser un coche perfecto para los que valoran el placer al volante... ¡y los descapotables!

 

Mazda MX-5 NA 1989