Al todoterreno japonés lo hemos visto con preparaciones técnicas pero también estéticas. Aquí están las más interesantes.

El Suzuki Jimny es una especie de anomalía para nuestros tiempos. Es el último de los pequeños todoterreno 'puros', que se han vuelto raros incluso en tamaños más grandes, y es uno de los pocos vehículos del mercado en los que los preparadores y especialistas en 'off-road' pueden todavía dar rienda suelta a su imaginación, sin tener que resignarse al mercado de vehículos usados.

Sin embargo, de las muchas preparaciones que se han propuesto desde el lanzamiento del modelo hace tres años, no todos son puramente técnicas: además de los kits para elevar la carrocería, los refuerzos de suspensión, las llantas gigantes, los protectores y los paragolpes diseñados para potenciar su natural vocación todoterreno, también hay soluciones más estrambóticas que se centran en la estética.

Puede parecer contradictorio coger un pequeño todoterreno capaz de 'trepar' por los caminos más difíciles y cargarlo de pesados y engorrosos apéndices aerodinámicos, o 'disfrazarlo' de tal manera que parezca un modelo completamente distinto, pero ésta es precisamente una de las formas más originales de modificar la estética original, y confirma que no solo los grandes SUV pueden ser objeto de extrañas transformaciones.

Por este motivo, hemos reunido las preparaciones del Suzuki Jimny y los kits de carrocería más logrados y bien realizados, capaces de hacer que el último pequeño todoterreno de su clase, y quizá uno de los últimos de la vieja escuela, sea doblemente nostálgico y, en definitiva, irresistible.