Gracias al propulsor turboalimentado, con 200 CV, la berlina alemana asegura unas prestaciones notables.

Ostentar el papel de modelo estrella de una gama de producto requiere ciertas exigencias. Por ejemplo, ofrecer lo último en tecnología o equipar los motores más modernos y ecológicos. En este sentido, el Opel Insignia ST Country Tourer juega el papel de puntal tecnológico, dentro del catálogo de producto del fabricante alemán. 

De esta forma, el protagonista de esta guía de compra no podría ser otro que el motor de gasolina turboalimentado 1.6T, que desarrolla una potencia de 200 CV y 280 Nm de par motor, asociado a la caja de cambios automática con convertidor de par AT6, de seis velocidades. Una combinación más que suficiente para mover una berlina familiar, de corte campero y 4,98 metros de longitud.

Un vehículo familiar, que se reivindica como una opción alternativa frente a la avalancha SUV que parece dominar el mercado, con sólidos argumentos, como un interior amplio y confortable para cinco ocupantes y una destacada capacidad de maletero, cifrada en 560 litros, además de una estética que recuerda, de alguna manera, las formas de un crossover.

Vamos a analizar, de una forma breve y concisa, los puntos fuertes del familiar alemán que, con esta potente mecánica, puede ser una magnífica opción como el vehículo único en una familia media actual.