Esa cifra mágica de velocidad máxima cada vez está al alcance de más superdeportivos. De hecho, algunos ya miran de reojo a los 500 km/h...

El 28 de febrero de 2005, un Koenigsegg CCR estableció el récord de velocidad para un coche de calle, al alcanzar los 387,866 km/h. Parecía un registro casi imposible de igualar, considerando que el superdeportivo sueco superó en 33 km/h la velocidad máxima anterior. Sin embargo, en apenas 14 meses, el Bugatti Veyron estableció una nueva plusmarca: 408,47 km/h.

Desde ese momento, nada ha vuelto a ser igual. De hecho, los 400 km/h son ya casi como una obligación para todos los hiperdeportivos que quieren pasar a la historia. Sirva como ejemplo el McLaren Speedtail, el último ilustre integrante del 'Club de los 400'.

Con Koenigsegg en el punto de mira

Sin lugar a dudas, el segmento de los coches estratosféricos nunca había sido tan interesante, ni había estado tan poblado, como en el momento en el que nos encontramos. Sobre todo, porque todo aquel que esté dispuesto a extender un cheque de nueve cifras, tiene opciones diversas. 

Por un lado, está el reto de acelerar de 0 a 100 km/h en menos de 3,0 segundos. Por el otro, el de superar los 400 km/h... en el intento de seguir acercándose a los 500. Y es en esos modelos en los que se centra nuestra lista, en la que el plusmarquista actual (veremos durante cuánto tiempo) es el Koenigsegg Agera RS, con 447,19 km/h.