Conducimos un coupé híbrido único: el Honda Prelude es diferente a todo
Ni siquiera tiene rivales directos en el mercado español.
Hay dos preguntas incómodas cuando cualquier cliente potencial o un simple aficionado a los coches analiza el Honda Prelude 2026: ¿su tren motriz híbrido es igual de potente, 184 CV combinados, que el del Civic? ¿Por qué cuesta 49.500 euros?
La primera duda tiene respuesta: sí, porque la marca japonesa lo que ha buscado es mantener el peso del coche lo más ajustado posible (ha logrado menos de 1.500 kilos en vacío). Más potencia supondría, entre otras cosas, una batería con mayor capacidad, lo que incrementaría esa masa y perjudicaría el dinamismo.
Para contestar la segunda pregunta habría que estar presente en las reuniones internas de Honda y a tanto no llegamos, pero déjame decirte que no hay un coche equivalente en nuestro mercado, tras la desaparición del Toyota GR86 y el Subaru BRZ. ¿Algo que se le parezca? El Mazda MX-5 o el BMW Serie 2 Coupé.
El Honda Prelude 2026, en cinco puntos clave:
Galería: Honda Prelude e:HEV Advance, prueba
Diseño
En el Prelude, Honda ha logrado calcar la atractiva silueta de un planeador, por lo que se trata de un coche aerodinámico y, además, luce una acertada combinación de deportividad y elegancia. El modelo japonés mide 4,53 metros de longitud y, propio de un coupé, presenta un generoso ancho de vías, cifrado en 1,63 metros.
Me gusta especialmente la trasera, con esa tira luminosa que une los pilotos y el paragolpes lleno de bellos matices. Obviamente, hay muchos detalles de corte 'racing', como las llantas de 19 pulgadas, los tiradores enrasados en la carrocería o la moldura abierta detrás de las ruedas delanteras, pero lo mejor es que el coche renuncia por completo a un aspecto estridente.
Interior
La cabina del Prelude nos recuerda a la del Civic y eso no es nada malo desde el punto de vista ergonómico, pues presenta el mejor esquema posible desde mi punto de vista: dos pantallas digitales y mandos físicos para muchas funciones. Puede que te sorprenda que el monitor central sólo mida 9 pulgadas, pero yo lo considero un tamaño suficiente para ver todo con claridad.
A lo que hay que habituarse algo más es a los botones P, R, N y D de la transmisión. Por el contrario, en un abrir y cerrar de ojos se encuentra la postura perfecta al volante, a pesar de que el respaldo se modifica por puntos con una palanca y no a través de una pequeña rueda. En general, no hay ningún tipo de sensación de agobio, salvo que vayas en las minúsculas plazas traseras, claro.
¿Detalles chulos en la cabina? La inscripción 'Prelude' en la parte derecha del salpicadero, los tapizados que sirven para ganar calidad percibida y los pespuntes en color azul. Por cierto, el asiento del conductor presenta mayores sujeciones laterales y un mullido más duro respecto al del acompañante.
En el apartado tecnológico, el navegador no presenta una vista apaisada y la vinculación con Android Auto es por cable, mientras que la de Apple CarPlay se realiza de forma inalámbrica. La interfaz no ofrece un aspecto moderno. No falta una base de carga inalámbrica para smartphones.
En cuanto al maletero, hay 264 litros para el equipaje, que se puede colocar fácilmente gracias a un gran portón y se camufla completamente con la cortinilla integrada. En él, te pueden entrar tres maletas de cabina.
Mecánica
Al no haber cambios en el tren motriz respecto al Civic, ya sabrás de sobra que el Prelude consta de un motor atmosférico de gasolina 2.0 de 143 CV y una mecánica eléctrica de 184 CV, que trabajan junto a la llamada 'transmisión eléctrica', encargada de canalizar la fuerza al tren delantero.
La potencia combinada es exactamente la misma que la ofrece el propulsor sin emisiones, porque este motor es el que, principalmente, se encarga de mover el coche, aunque el sistema elige continuamente el mejor esquema de funcionamiento: sólo con el motor de combustión, 100% eléctrico o híbrido en serie o en paralelo. Todo, de manera completamente imperceptible.
Como ya supondrás, estos 184 CV no equivalen a los de un motor puro de gasolina, algo que queda patente en las prestaciones: de 0 a 100 en 8,3 segundos y 188 km/h. De acuerdo, no son cifras propias de un coupé de antaño, pero tampoco es un vehículo lento o limitado para adelantar en poca distancia gracias a su buena respuesta inicial.
En lo que gana por goleada a sus predecesores de combustión es en el apartado del consumo, ya que homologa tan sólo 5,2 litros cada 100 km y durante la prueba, nos hemos movido entre los 5,5 y los 7 litros en función del escenario, sin tener ningún tipo de cuidado en la conducción. La etiqueta Eco está más que justificada.
En marcha
Dinámicamente, el Prelude, a pesar de heredar la suspensión adaptativa del Civic Type R, tiene un carácter GT muy marcado y eso lo convierte en un modelo mucho más versátil de lo inicialmente previsible. Para que te hagas una idea, ni siquiera resulta seco al pasar por los temidos reductores de velocidad de las ciudades.
Aun seleccionando la puesta a punto más firme, el coche está lejos de ser 'rebotón' ante cada irregularidad de la carretera (no temas por viajar con él) y su respuesta en curva es tan natural y neutra que genera una confianza total desde los primeros kilómetros.
La dirección tiene un tacto magnífico y, sorprendentemente, el pedal del freno actúa prácticamente igual que el de un vehículo de combustión, lo que habla muy bien del trabajo realizado por los ingenieros de Honda. Las pinzas de freno del vehículo las firma Brembo.
Las levas del volante cumplen dos funciones. En el modo D, varían la intensidad de la frenada regenerativa, mientras que, al activar el modo S+ Shift mediante un botón en la consola central, simulan un cambio de ocho marchas, con el que incluso se generan pequeñas sacudidas para acercar el coche a un deportivo puro de combustión.
Obviamente, en este último caso, no hay freno motor, pero sí acompaña un bonito sonido mecánico, mucho más artificial que real, para aumentar la adrenalina. De hecho, parece que se gana velocidad más rápidamente que lo que realmente sucede.
Es más, como en un coche de gasolina, el empuje depende de que lleves una marcha correcta: por ejemplo, en octava y a baja velocidad, la respuesta al acelerador es perezosa. Sin duda, hay mucho trabajo detrás del S+ Shift, así que enhorabuena a Honda.
¿Qué tipo de uso de las levas prefiero? En conducción deportiva y sobre todo en descensos fuertes, elegiría el primero para poder retener el coche antes de llegar a la curva y soltarlo a la salida. Digamos que es menos emocionante, pero más efectivo, bajo mi punto de vista.
Lógicamente, es un coche algo más ruidoso que un turismo o un SUV al uso a velocidad de crucero, pero no resulta tortuoso viajar con él porque el aire no se adentra demasiado. Además, esa mayor sonoridad forma parte de esa conducción 'analógica' que se persigue en el Prelude. Desafortunadamente, la desconexión de la alerta sonora por exceder la velocidad legal de la vía resulta farragosa.
Por respuesta al acelerador, el coupé japonés ofrece un 'punch' inicial bastante convincente, pero como comenté en la toma de contacto, "en prolongados repechos, llegas rápido al límite de prestaciones y pierde algo de fuelle buscando una velocidad de crucero con la mayor rapidez posible". Al fin y al cabo, su naturaleza híbrida impide unas prestaciones de primer orden.
Asimismo, tiene los contratiempos propios de un deportivo, como una mala visión en diagonal trasera por las pequeñas ventanas o la ausencia de asideros para sujetarse. En cualquier caso, uno baja del coche con una bonita sensación de diversión general... que ya no es nada habitual.
Equipamiento y precio
El acabado Advance es el único disponible en el Prelude y no escatima en equipamiento. Todo lo citado anteriormente se incluye de fábrica, además de climatizador bizona, faros y pilotos LED, pedales en acero inoxidable, asientos delanteros calefactables y una larga lista de ayudas a la conducción, englobadas bajo el nombre Honda Sensing.
Ya sabes el precio, así que ahora te toca valorar si merece la pena o no ese desembolso teniendo en cuenta lo que hay en el mercado. Lo que está claro es que el Prelude ha llegado en la época más compleja para crear un coupé ligero y eso hay que agradecérselo, y mucho, a Honda.
Honda Prelude e:HEV Advance
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