Prueba Peugeot 2008 BlueHDi 100 GT Line 2018: interesante madurez

Desde su aparición en 2013, el Peugeot 2008 ha sido uno de los todocaminos urbanos más exitosos del mercado. Y no por casualidad, sino porque se trata de un SUV con grandes argumentos, como una imagen original, una buena gama de motores y un interesante equilibrio general. Virtudes que se han mantenido tras el restyling que recibió en 2016, en el que se incluyeron modificaciones de diseño, más equipamiento y una nueva terminación, denominada GT Line.

Sin embargo, a partir de ahora no lo tendrá tan fácil. Y es que, en los últimos meses, esta categoría ha sufrido una revolución con el desembarco de modelos como el SEAT Arona, el Hyundai KONA, el Citroën C3 Aircross, el KIA Stonic, el Opel Crossland X... ¿Está en posición de competir contra los modelos más modernos? Lo vemos a continuación.

 

Peugeot 2008: una imagen que gusta

El Peugeot 2008 continúa manteniendo un aspecto actual y atractivo. En parte, eso se debe a que, tras su último restyling, ha adaptado los elementos estéticos propios de los últimos Peugeot, como la parrilla frontal vertical, las ópticas delanteras ligeramente oscurecidas y unos pilotos con unas luces de posición que simulan las garras de un felino. 

Por otro lado, la versión GT Line de esta prueba aporta un toque dinámico, gracias a la incorporación de unas llantas de aleación de 17 pulgadas, una decoración cromada en el paragolpes y las barras longitudinales de techo... En lo que a los colores exteriores respecta, la dotación es bastante completa: de ser...