Un SUV que se convierte en pick-up: Ford ya lo imaginó hace 20 años
Con un motor 2.3 de hidrógeno, el Model U se fabricó de forma totalmente sostenible; incluso las ruedas estaban fabricadas con maíz.
En 2003, en el salón de Detroit, Ford presentó un prototipo destinado a acaparar titulares: el Model U. Según la empresa, era una especie de heredero espiritual del famoso Model T, pero con una visión moderna y profundamente sostenible.
El Model U combinaba tecnología avanzada, propulsión por hidrógeno y materiales renovables, demostrando cómo el coche del futuro podía ser eficiente, transformable y, en parte, biodegradable.
En la práctica, sin embargo, el éxito y la fama alcanzados distaron mucho de ser comparables a los del Model T, entre otras cosas, porque al Model U no le siguió modelo de producción alguno.
Un motor de hidrógeno sobrealimentado
En la base del Ford Model U había un motor 2.3 de cuatro cilindros sobrealimentado y refrigerado por aire, el mismo del Ford Ranger de aquella época, pero modificado para funcionar con hidrógeno. Combinado con una transmisión híbrida eléctrica, este propulsor era capaz de desarrollar 151 CV.
La eficiencia era alta, con 5,3 l/100 km y una autonomía de 480 km. Ford desarrolló el sistema en colaboración con socios como Dynatek (depósitos de hidrógeno), Quantum (inyectores optimizados) y Sun Microsystems (electrónica y software).
De SUV a pick-up
Exteriormente, el Ford Model U se distinguía por sus formas suaves y un techo de lona, de accionamiento eléctrico. Pero el verdadero golpe de efecto era la capacidad de transformar el coche de SUV a pick-up, gracias a un portón trasero retráctil automatizado.
Ford Model U Concept, carrocería modular
El interior del Ford Model U
En el interior, el concet adoptaba un enfoque modular y funcional, con un sistema de ranuras que ayudaba a reducir el desorden a bordo. Los controles digitales y los sistemas automatizados, incluidos los de infoentretenimiento y navegación, hacían que el habitáculo fuera futurista y de alta tecnología.
Materiales orgánicos y casi comestibles
La sostenibilidad era el verdadero pilar del proyecto. De hecho, la carrocería estaba compuesta en un 95% por materiales reciclables. Los paneles laterales y el portón trasero estaban fabricados con resina a base de soja, al igual que la espuma de los asientos. Las alfombrillas, el techo e incluso los neumáticos Goodyear utilizaban polímeros fabricados con maíz.
Ford Model U Concept , el interior
El aceite del motor procedía de semillas de girasol, mientras que la Universidad de Iowa desarrolló una grasa lubricante a base de soja. ¿El resultado? Un coche tan "verde" que, al final de su vida, sus componentes biodegradables se podían convertir en nutrientes para el suelo, cerrando un ciclo realmente único.
Como ya se ha dicho, el coche no encontró una aplicación práctica en los años siguientes, pero sigue siendo un experimento interesante de Ford, sobre todo, por el uso de materiales inusuales, que también podían utilizarse en los coches del mañana.
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