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Nadie compra coches nuevos en Rusia (ni siquiera Lada Niva)

Las cosas están tan mal que la industria automovilística rusa podría necesitar ayudas públicas para sobrevivir.

Lada Niva Legend and Niva Travel

Las ventas de coches nuevos en Rusia caen en picado. Según datos de la Asociación de Empresas Europeas (AEB), las matriculaciones en marzo de 2025 descendieron un 45% en comparación con el mismo mes del año anterior.

Así, los fabricantes de automóviles sólo vendieron 83.000 vehículos nuevos el mes pasado en el país y las adquisiciones del trimestre han bajado un 26%, hasta 254.000 unidades. Recordemos que hablamos de un país con casi 144 millones de habitantes.

Según la AEB, se trata de la tercera peor contracción de ventas del país en los últimos 10 años. Las cosas sólo fueron peor en dicho mercado cuando las matriculaciones cayeron un 59% en marzo de 2022, un mes después de que Rusia invadiera Ucrania, y un 36% a principios de 2015, durante la crisis financiera del país.

Galería: Lada Niva Travel Black

Sin embargo, esta vez las cosas suenan peor. Alexey Kalitsev, presidente de la asociación  Automobile Manufacturers Committee, dijo que "la continuación de la tendencia actual puede conducir a una crisis en la industria, que requerirá el apoyo urgente del Estado".

Según Kalitsev, los compradores creían que "algunas empresas que se habían marchado anteriormente volverían al mercado ruso", lo que no ha sucedido.

Ahora, el problema es que "sólo ha aumentado el volumen de la demanda aplazada, lo que en el futuro puede llevar al crecimiento". Sin embargo, la industria no podrá sobrevivir si continúa esta tendencia.

Muchos fabricantes de automóviles de todo el mundo abandonaron el mercado ruso o cesaron sus operaciones en él después de que el país invadiera Ucrania. Ford, BMW, Lamborghini, Toyota y Mercedes-Benz, entre otros, tomaron una serie de medidas para distanciarse del país, como pagar a los trabajadores para que abandonaran sus puestos, vender activos y poner fin a la producción.

Las sanciones contra Rusia también perjudicaron a su industria automovilística nacional, lo que aumentó la presión financiera sobre estas empresas.