Opel Corsa OPC: el regreso ¿imposible? del pequeño deportivo
Unas siglas que nos encantaría volver a ver.
En los últimos años, Opel ha cambiado las siglas GSI por GSe para nombrar a sus híbridos enchufables de mayor potencia, pero la denominación OPC (Opel Performance Centre) ha caído completamente en el olvido, para desgracia de los que amamos los coches deportivos.
Si recuerdas, ese apellido lo llevaron el Corsa, el Astra, el Insignia y ¡hasta el monovolumen Meriva! (qué tiempos aquellos) e identificaba las versiones de altas prestaciones de todos estos modelos. ¿Es posible que regresen estos automóviles tan emocionantes?
La respuesta es no, así toca conformarnos con ver, sólo digitalmente, el nuevo Opel Corsa OPC, gracias a X-Tomi Design, experto en el tratamiento de imágenes. La verdad es que el coche tiene una pinta extraordinaria. ¡Qué pena!
Galería: Opel Corsa OPC 2015
¿Por qué no llegará este Corsa de altos vuelos? Por varias razones. La primera porque Stellantis (la multinacional dueña de Opel) no quiere oír nada sobre vehículos de nicho, pues su premisa absoluta es sacar el máximo rendimiento posible a sus marcas con la inversión más ajustada. ¿O acaso no sabes lo duro que es Carlos Tavares, CEO de la empresa, en este aspecto?
La segunda porque el Corsa OPC de gasolina dispararía las emisiones de la gama Opel y, en 2025, la normativa CAFE exige que la media de dióxido de carbono (CO2) del conjunto de los modelos vendidos por cada fabricante sea de 93,6 gramos por kilómetro. ¿La multa? 95 euros por cada gramo excedido y por cada coche vendido.
La tercera es que, ahora mismo, Stellantis está renunciando a motores de alta cilindrada, por lo que para lograr una potencia digna para este deportivo, habría que recurrir un tren motriz híbrido enchufable y eso no tendría sentido. Tampoco el cliente de este tipo de coche aceptaría su conversión a eléctrico, aunque hay vehículos sin emisiones de Stellantis con 280 CV, como el Alfa Romeo Junior Veloce, el Abarth 600e o el Lancia Ypsilon HF.
El último Corsa OPC, con tracción delantera, disfrutaba de un motor turbo de gasolina con 1,6 litros y 207 CV, asociado a un cambio manual de seis marchas. Este divertido vehículo aceleraba de 0 a 100 en 6,8 segundos y llegaba a los 230 km/h. Todo, con un consumo medio de 7,5 litros cada 100 km en ciclo NEDC (el anterior al actual WLTP).
Cabe recordar que, salvo raras excepciones como el Volkswagen Polo GTI o el Toyota GR Yaris, los utilitarios deportivos han desaparecido del mercado. Atrás quedaron esos buenos tiempos del Renault Clio R.S., el Ford Fiesta ST, el Hyundai i20 N o el Peugeot 208 GTI. Todo sea por la ecología, pero mi pesar no me lo quita nadie.
Fuente: X-Tomi Design
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