Entre 2030 y 2040, la mayoría de los fabricantes de automóviles pretenden lograr la neutralidad total de carbono de sus operaciones industriales. Esto significa, en pocas palabras, que una a una sus fábricas tendrán que ser certificadas como 'limpias'. Pero, ¿cómo 'neutralizar' una actividad tan compleja como una fábrica, calculando que las emisiones no pueden reducirse realmente a cero? 

La fórmula existe y algunos fabricantes ya la han aplicado con éxito, hasta el punto de que algunos de ellos alcanzarán el hito de la producción sin carbono mucho antes de que acabe esta década.

De Audi a Volvo

El más activo en el frente de la sostenibilidad es el Grupo Volkswagen, que tras el 'Dieselgate' de hace una década se puso a trabajar duro tanto en la transición eléctrica como en la reconversión de fábricas. Sin embargo, la realidad es que la senda de la descarbonización la sigue cada marca de forma independiente, y las más adelantadas en este sentido son actualmente Audi y Skoda.

En concreto, la firma alemana será la primera en lograr la neutralidad de todos sus centros de producción y lo hará en 2025, cuando las últimas fábricas, las de Neckarsulm en Alemania y San José Chiapa en México, se hayan alineado con los estándares del resto de plantas. De hecho, en la actualidad, tanto la de Bruselas como la de Gyor (Hungría) ya son neutrales, mientras que la de Ingolstadt lo será a todos los efectos a partir del 1 de enero de 2024.

Por su parte, Skoda, con su planta de cajas de cambios de Vrchalbi (República Checa), y Porsche, con la de Zuffenhausen, cerca de Stuttgart, donde tiene su sede, también han anunciado fábricas 'verdes'.

Además de éstas, hay muchas plantas (algunas incluso en China, como la de Volvo en Chengdu, por poner un ejemplo) que ya utilizan el 100% de energías renovables, uno de los pasos importantes para lograr una producción neutra. Pero, ¿cuáles son los demás? La propia Audi ha establecido su programa de descarbonización de las fábricas sobre cuatro pilares, que son los siguientes.

Fabbriche a zero emissioni, ecco come si può fare

La situación de la fábrica de Audi

1 - Reducir el consumo

El primer punto es lograr la máxima eficiencia en todos los procesos, desde la logística hasta la producción propiamente dicha, reduciendo todos los residuos y, por tanto, las necesidades energéticas.

En 2022, por ejemplo, la aplicación de una serie de medidas desarrolladas con análisis avanzados de procesos permitió a la planta de Ingolstadt ahorrar más de 35.000 megavatios hora (MWh) de energía y reducir más de 5.000 toneladas de emisiones de CO2.

Fabbriche a zero emissioni, ecco come si può fare

Los sistemas fotovoltaicos, cada vez más importantes en las fábricas

2 - Autoproducción de energía

Disponer de una fuente de energía propia protege contra los problemas de suministro y las fluctuaciones de los costes. Cada vez más fábricas construyen grandes sistemas fotovoltaicos en tejados, aparcamientos y fincas, que cubren una parte importante de la demanda total. En Ingolstadt, Audi cuenta con una superficie de 23.000 m2 y en los próximos años todas las plantas aumentarán su producción de energía solar.

3 - Energía 100% 'verde'

Además de la energía autogenerada, la procedente de suministros externos también debe ser 'verde' y estar garantizada: en Ingolstadt es así desde 2012, y el origen de esta energía va desde otras plantas fotovoltaicas hasta centrales de gas que utilizan metano procedente de biomasa vegetal, en las que las emisiones se equilibran con el CO2 absorbido por las propias plantas en su ciclo de vida.

Fabbriche a zero emissioni, ecco come si può fare

4 - Compensar el resto

Con los pasos anteriores, Audi ha reducido la huella de carbono de las plantas en cuestión en torno al 90%. El cuarto y último pilar se refiere a compensar el 10% restante, lo que se hace comprando créditos de carbono. En esencia, se paga por comprar cuotas de aire limpio.

En resumen, es lo mismo que hacen muchas industrias para compensar la contaminación y cumplir los límites del Protocolo de Kioto, financiando a países con escaso desarrollo industrial y, en consecuencia, menores niveles de contaminación. 

Por supuesto, esto también se puede conseguir interviniendo directamente en el medio ambiente y el territorio, por ejemplo creando parques y reservas naturales, tanto cerca de las fábricas como fuera de ellas, participando en proyectos de reforestación y fomentando la biodiversidad. En esencia, se trata de crear y salvaguardar zonas verdes, pulmones naturales que, según el mismo principio, pueden equilibrar parte de las emisiones absorbiendo amplias cantidades de CO2

Galería: Fábricas de cero emisiones: claves en su creación