El Abarth 1500 Biposto Bertone se presentó en el salón de Turín de 1952. Se trataba de un deportivo diseñado por Franco Scaglione para el carrocero Bertone, destinado a servir de inspiración para futuras producciones.

También sirvió para lanzar la nueva marca fundada por Carlo Abarth en 1949 y puede considerarse el precursor de los B.A.T. (Berlinette Aerodinamiche Tecniche); es decir, los deportivos aerodinámicos confeccionados por el mismo carrocero para varios fabricantes italianos con el fin de probar la aerodinámica y los motores del futuro.

Diseño aerodinámico

Si observamos la carrocería de aluminio, queda claro que el Abarth 1500 Biposto Bertone se creó pensando en ofrecer la menor resistencia posible al aire. Para lograrlo, el famoso diseñador italiano optó por dotar a la carrocería de algunas soluciones innovadoras para la época, como unos pasos de rueda específicos y el parabrisas curvado por los laterales.

Estos dos elementos revolucionarios se combinaban en un nuevo chasis ultraligero sobre el que se instaló un motor de cuatro cilindros derivado de Fiat. Dicha mecánica se potenció al más puro estilo Abarth, aumentándose la cilindrada hasta los 1,5 litros, por lo que era capaz de entregar hasta 75 CV, obtenidos gracias a un nuevo colector de admisión y a los carburadores dobles Weber.

Abarth 1500 Biposto Bertone

Abarth 1500 Biposto Bertone

Abarth 1500 Biposto Bertone
Abarth 1500 Biposto Bertone

Único y atemporal

Debido a los elevadísimos costes de producción que habría supuesto una carrocería tan redondeada, Abarth decidió mantener el 1500 Biposto como una pieza única y no fabricarlo en serie.

Según lo que la empresa comunicó posteriormente, el parabrisas curvado y la luneta trasera, en particular, habrían desempeñado un fuerte desembolso, ya que en aquella época aún no se conocían las técnicas de producción adecuadas.

Abarth 1500 Biposto Bertone

Abarth 1500 Biposto Bertone

Pero, ¿qué fue de él a lo largo de los años? En 1952, también durante el salón de Turín, dos empresarios de la empresa americana Packard, Bill Graves y Edward Macauley, compraron el coche.

Al año siguiente, en 1953, fue vendido al periodista Dick Smith, que lo conservó y lo utilizó a diario hasta 1970, antes de guardarlo en un garaje. Finalmente, en 2003, se vendió en subasta y fue convenientemente restaurado.