En 1984, después de más de 30 años, la larga colaboración entre SEAT y Fiat, que había dado literalmente origen a la empresa española en 1951, llegó a su fin. El gigante turinés negociaba con el Gobierno español una ampliación de capital que debía dar nueva vida a la marca de Martorell, pero también más control desde Mirafiori, y la falta de acuerdo acabó con la separación.

El hecho es que en ese momento más de la mitad de la gama de SEAT seguía estando representada por modelos de Fiat producidos y vendidos bajo licencia, que, con el fin de los acuerdos, pronto se encontrarían con la violación de los derechos de propiedad intelectual de sus antiguos aliados.

Galería: SEAT Marbella 1986-1998

Entre ellos, el muy popular Panda, lanzado dos años antes, que tuvo que ser 'transformado' en un nuevo modelo rebautizado como Marbella. Nació en ese momento uno de los coches más queridos en la historia del automóvil de nuestro país.

Una mano italiana más

Eso sí, el cambio no fue inmediato, aunque el nombre de Marbella había aparecido ya en 1983 para designar un acabado especial del SEAT Panda y fue adoptado como nombre del modelo renovado en 1986, año del cambio.

Mientras tanto, la dirección pidió a Giorgetto Giugiaro, creador de la línea del Panda, que diseñara una versión remodelada del mismo, cambiando un poco sus características, pero sin renunciar a la esencialidad y economía que eran las armas del pequeño urbano español.

Seat Marbella 1986-1998

Las modificaciones se concentraron en la forma de los faros y el capó, los primeros más inclinados y trapezoidales, el segundo más envolvente, y en segundo lugar del portón trasero y el salpicadero, que dieron al recién nacido un aspecto más fresco y personal.

El resto lo consiguieron una serie de retoques de producción, como los revestimientos interiores de las puertas ampliados y otros detalles que en ocasiones eran incluso más refinados que en los modelos básicos del Panda original.

Sin embargo, la estructura seguía siendo la del automóvil original, llevando consigo la suspensión trasera de ballestas que, entretanto, había dado paso al eje Omega y a los muelles helicoidales del Fiat Panda reestilizado lanzado en 1986.

En cuanto a los motores, las versiones de acceso eran los SEAT Panda 35 y 40, es decir, con los pequeños bloques de cuatro cilindros de 843 y 903 cm3, con 34 y 39 CV respectivamente, sobre los que continuaban los acuerdos de producción bajo licencia.

Seat Marbella 1986-1998
Seat Marbella 1986-1998

Larga trayectoria

El Marbella no recibió grandes evoluciones, aparte de las actualizaciones de los motores, especialmente el '900', que en el 97 incluso fue dotado de encendido electrónico y de una nueva caja de cambios de origen Volkswagen, que había pasado a ser propietaria de SEAT en 1986.

SEAT Marbella 1986-1998

El grupo alemán, tras una primera colaboración inmediatamente después de que los españoles no llegaran a un acuerdo con Fiat, se había hecho con una participación mayoritaria en la empresa española en el año del lanzamiento del Marbella y comenzó a exportar sus productos a toda Europa a través de su red de ventas.

Gracias a su sencillez y bajo precio, el utilitario ibérico tuvo éxito 'en el mercado patrio' y en los mercados extranjeros, y acabó vendiéndose también en Italia, convirtiéndose así en un rival del modelo del que derivaba, hasta que se dejó de fabricar en 1998. En total, SEAT produjo casi 600.000 unidades en 12 años.