El penúltimo Maserati con motor trasero de serie.

En la industria del automóvil actual, un vehículo con motor trasero es sinónimo de superdeportivo o al menos de coche deportivo. Tomando como ejemplo a Maserati, el último modelo del fabricante transalpino cumple estos criterios. El MC20, impulsado por el nuevo bloque V6, es un coche de altas prestaciones inspirado en la competición.

Pero no te equivoques, porque el MC20 no es el primer Maserati con un V6 en la parte trasera. Antes, en los talleres de la firma del tridente, nació una 'berlinetta' en los años 70 con unos atributos similares: el Maserati Merak.

Galería: Maserati Merak

Y es a Ferrari a quien debemos el nacimiento del Merak, casi 30 años antes de que el Cavallino Rampante optara por el mismo planteamiento. A principios de los años 70, el Dino marcó la tendencia de los deportivos con motor trasero. Lamborghini no tardó en hacer lo propio con el Urraco, y Maserati estuvo a punto de completar el trío.

Entre bastidores, el proyecto fue lanzado por la dirección de Citroën, el nuevo propietario de la marca italiana. El fabricante de automóviles francés dio luz verde a los ingenieros de Módena para diseñar no uno, sino dos modelos con motor trasero.

Dos cilindros menos y un par de asientos más

De este proyecto nacieron dos modelos muy similares, ambos ideados por el famoso diseñador Giorgetto Giugiaro, pero con ambiciones claramente diferentes. En 1971, el primer Maserati que salió de la fábrica fue el Bora: un deportivo biplaza con un motor V8 longitudinal, que competía contra modelos como el De Tomaso Pantera, el Ferrari 512 BB y el Lamborghini Countach.

Maserati Merak

Un año después, le tocó el turno al Merak. Este Maserati tenía el mismo frontal que su hermano, pero se conformó con el bloque 3.0 V6 de 190 CV, procedente del Citroën SM. El nuevo espacio disponible se aprovechó para instalar dos asientos adicionales en la parte trasera, como en el caso de los Dino 308 GT4 y del Urraco.

El Merak rompió la tradición, porque no tomaba su nombre de un viento, sino de una estrella. El modelo compartió algunos de los componentes del SM, incluidos los frenos de disco con accionamiento hidráulico. Tal y como exigió Citroën, la mayoría de los mandos del Merak eran hidráulicos, incluido el mecanismo que activaba los faros principales.

Maserati Merak

Mientras duró el proceso de venta de Maserati por parte de Citroën, seguido de la adquisición por parte de De Tomaso, la firma italiana presentó la versión SS. Para acortar la distancia con sus rivales, en términos de rendimiento ya que superaban todos los 200 CV, el motor del Merak se 'infló' hasta los 220 CV, se le instalaron neumáticos de mayor tamaño y se redujo el peso en 50 kilos.

Maserati Merak

El nuevo Merak no decepcionó. Hasta principios de los años 80 se fabricaron más de 1.000 unidades, frente a las 630 de la versión 'básica'. Pero también hay que tener en cuenta la crisis del petróleo de 1973 y una normativa fiscal italiana, que encarecía mucho el precio de los coches de 3,0 litros o más, y los convertía en modelos poco populares.

Maserati Merak

Y por ese motivo apareció la versión 2000 GT, en 1977. El motor V6 seguía estando disponible, pero su cilindrada se redujo a 2,0 litros, con una potencia de 170 CV. Maserati no fue el único fabricante que 'explotó' su modelo, ya que el Lamborghini Urraco P200 y el Ferrari 208 GT4 nacieron por las mismas razones. Con una velocidad máxima de 220 km/h y un consumo medio bastante razonable (menos de 10 litros cada 100 kilómetros), las prestaciones del Merak eran satisfactorias.

Maserati Merak

Los últimos cuatro ejemplares del deportivo se ensamblaron en 1982, aunque el Merak permaneció en la gama de Maserati hasta 1984. Hoy en día, un modelo en buen estado se estima entre los 35.000 euros para el 2000 GT y más de 50.000 euros para el SS.