La afirmación "No hace falta mucho dinero para pasarlo bien", expresada por Bryce Ronsonet, es toda una declaración de intenciones. Es probable que no conozcas a Ronsonet, ni que tengas por qué hacerlo, pero seguro que su 'Gonden Cedes', un viejo Mercedes-Benz 300SD transformado, de 1982, haya conseguido llamarte la atención.

Algo totalmente lógico, puesto que parece cualquier cosa menos una de las berlinas más lujosas y confortables de su época. En su lugar, se puede apreciar un vehículo a medio camino entre la película 'Mad Max' y un buggy de los que disputan la Baja 1000 en Estados Unidos.

Su dueño nunca tuvo en mente la idea de restaurarlo y mantenerlo impoluto durante años. Más bien, sus planes pasaban por comprarlo para modificarlo y participar en la Gambler 500, una carrera todoterreno cuyo único requisito es disponer de un vehículo económico con el que afrontar todo tipo de escenarios y aventuras.

Bryce compró el coche por 540 dólares, unos 447 euros al cambio actual, y confirma que no se gastó más de 663 euros en hacer todas las modificaciones que puedes ver en las imágenes. Algo llamativo, porque se pueden apreciar numerosos cambios en el vehículo.

Pero pasemos a describir esta curiosa transformación. El primer trabajo fue cortar la carrocería a la altura de los pasos de rueda para introducir cuatro neumáticos nuevos de 33 pulgadas, lo que le supuso un coste total de 166 euros.

Mercedes-Benz Classe S (1982) transformado en todoterreno

En el apartado de las suspensiones no se han realizado grandes modificaciones, por extraño que parezca, usando los amortiguadores originales del modelo alemán, aunque con pequeños ajustes para poder adoptar semejantes ruedas.

En el caso del motor tampoco se han realizado grandes cambios. Hablamos del conocido bloque de cinco cilindros turbodiésel de la firma de la estrella, que desarrollaba originalmente de 130 CV de potencia.

Mercedes-Benz Classe S (1982) transformado en todoterreno

Como decíamos, la carrera está pensada para disputarla con coches baratos y de ahí que el Mercedes-Benz mantenga gran parte de su estado original, aunque toda la parte inferior haya sido protegida gracias a la instalación de una estructura tubular.

Al final, sumando todos los gastos del proyecto, Bryce Ronsonet tuvo que invertir la 'ridícula' cantidad de 1.110 euros para conseguir el vehículo deseado. No sé qué opinarás tú, pero carreras de este tipo, con una inversión mínima, son las que hacen afición.

Fuente: Motor1.com Francia