Una carrera de aceleración muy poco igualada...

Puede que las habituales carreras de aceleración no tengan gran relevancia, ya que al final los aficionados valoran más otro tipo de sensaciones en un vehículo deportivo, pero sin duda siempre gusta ver dos bestias enfrentadas cara a cara. Y el vídeo que hoy os traemos es uno de los más impactantes que hemos visto recientemente.

Hoy es Ken Block, con su brutal Ford Mustang Hoonicorn, el que se enfrenta en una 'drag race' a un superdeportivo de primer nivel, como el McLaren Senna. Los resultados son, cuando menos, sorprendentes.

Galería: Ford Mustang Hoonicorn de Ken Block

Desde luego no es un enfrentamiento justo, ya que las diferencias son enormes y muy evidentes. Si pensabas que el espectacular Mustang de tracción total de Block solo servía para achicharrar sus neumáticos traseros, es muy probable que cambies rápidamente de opinión. 

El McLaren Senna no es precisamente un coche lento. Su motor V8 biturbo le permite acelerar de 0 a 100 km/h en 2,8 segundos y de 0 a 200 km/h en 6,8 segundos, de manera que es uno de los coches de calle más rápidos y bestiales que te puedes echar a la cara.

Ken Block Climbkhana

Ahora bien, cuando hablamos de modelos de carreras, preparados hasta las cejas, como es el caso del Mustang del amigo Ken Block, es otra película. Además, se trata de la versión 2.0 del Hoonicorn, mucho más potente que el original, que se conformaba con 850 CV.

Esconde un motor 6,7 litros V8 biturbo que funciona con metanol y que fue fabricado por Roush Yates, la misma compañía que facilita los propulsores a Ford para sus coches de competición de la Nascar Cup Series.

Ford Mustang Hoonicorn de Ken Block

¿La potencia? Nada menos que 1.400 CV. Aunque no conocemos la cifra de par, sí sabemos que se reparte entre las cuatro ruedas, a través de una transmisión secuencial. Además, la tracción no es problema, ya que cuenta con unas enormes gomas Toyo R888R de sección 315.

No queremos destriparte el vídeo, pero sube el volumen y échale un vistazo, porque no tiene desperdicio. Impresionante, desde luego.