Siempre es buen momento de ponerse al volante de un 'joven' clásico deportivo como este.

El confinamiento por el coronavirus empieza a hacerse un poco cuesta arriba. Sobre todo, para los que nos apasiona conducir y estos días vivimos en la soledad y el 'aburrimiento' del teletrabajo. Porque sí, podemos seguir contándote todo lo que pasa en el mundo del motor, pero no podemos probar coches.

Y no nos vamos a engañar, para los que estamos acostumbrados a conducir cuatro, cinco o seis coches distintos cada semana, se nos hace complicado no poder salir a las calles y carreteras. De hecho, en mi caso, todavía no me he podido quitar de la cabeza el último modelo de pruebas que conduje: un Toyota GR Supra.

Por eso, entre los que hacemos Motor1.com España, nos hemos planteado una pregunta. Si se levantaran las limitaciones de movimiento impuestas por el estado de alarma, ¿con qué coche saldríamos a una buena tramada? Yo lo tengo claro: con un Volkswagen Golf GTI Mk2, mi coche.

Galería: Volkswagen Golf GTI Mk2 Collection (1991)

Está claro, no es ningún superdeportivo ni un carísimo modelo de lujo. De hecho, tirando de matemáticas elementales, este clásico deportivo tiene una tercera parte de la potencia que anuncia el Supra. Pero me da igual; corre, es ligero, no hay ni rastro de electrónica... y pasa la ITV sin problemas, año tras año.

Uno de los puntos fuertes de este modelo es su propulsor, un 1.8 atmosférico de gasolina, con 8 válvulas e inyección mecánica Bosch K-Jetronic, que no está catalizado y que entrega 112 CV de potencia.

Junto a él, trabaja una caja de cambios manual de cinco relaciones, que exige mucha más decisión a la hora de manejarla que cualquier coche moderno, como es lógico. Eso sí, el simple tacto del pomo, que simula una pelota de golf, te hace sentir que estás conduciendo un coche bastante especial. Un compacto deportivo de una época en la que este tipo de coche era realmente deseado (ahora, somos más de SUV).

Volkswagen Golf GTI Mk2 Collection (1991)

Sin duda, el propulsor es lo mejor del conjunto, tanto por la manera en que empuja a bajas vueltas, como por la forma en la que te permite apurar el régimen de giro del motor, mucho más allá de donde te diría la lógica.

Además, sus prestaciones siguen siendo razonables para el año 2020, ya que anuncia 191 km/h de velocidad máxima y una aceleración de 0 a 100 en 9,7 segundos. Datos que se conseguían gracias a un peso en el entorno de la tonelada.

Y esa ligereza es la que marca la dinámica de un conjunto que se mueve con agilidad y bastante precisión, aunque detalles como la ausencia de dirección asistida, hagan que cada maniobra de aparcamiento sea algo así como una pequeña tortura. Pero sentados en casa frente al ordenador, tampoco nos vamos a quejar, ¿verdad?

Galería: Volkswagen GTI Mk2 (1984-1992)