El modelo al que rinde homenaje apenas tenía 35 CV, pero fue un proyecto revolucionario.

Corría la primavera de 1901 cuando Daimler-Motoren-Gesellschaft apareció en un evento de carreras celebrado en Niza con un revolucionario coche de competición, el Simplex. Como el desarrollo fue una propuesta del empresario Emil Jellinek, el modelo recibió el nombre de Mercedes, que así se llamaba su hija.

Este automóvil se basaba en una nueva forma de construcción, lo que ha hecho que se considere como el precursor de los vehículos modernos de carreras.

Galería: Mercedes-Benz Vision Simplex

Se trataba de un biplaza con las ruedas separadas de la carrocería y con un motor de gasolina que entregaba 35 CV.

Para rendir tributo a este primer Mercedes-Benz, el fabricante alemán ha creado lo que denomina el Vision Simplex, un prototipo de estructura similar, pero adaptado a unas líneas y tecnologías muy futuristas.

Este nuevo concept de dos plazas luce una carrocería de color blanco en la parte delantera y una trasera pintada de negro, prescindiendo, como en el modelo original, del parabrisas delantero.

Casi 120 años después, nos encontramos con una profunda reinterpretación moderna en todos los sentidos, que destaca mucho más en la zona en la que debería estar el salpicadero. Allí, preside una gran pantalla 3D, que hace las labores de cuadro de instrumentos y que tiene insertada varios interruptores.

En la posición del conductor, tenemos una columna de dirección vista que termina en un volante en forma de aro, con una inserción terminada en madera, lo que aporta un toque retro.

Este ejercicio de estilo, que mira al pasado, se ha presentado en Design Essentials 2019 y, aunque no hay detalles sobre el sistema de propulsión y las prestaciones, sobra decir que su diseño es propio de cualquier vehículo 100% eléctrico.

Esperaremos con impaciencia nuevas informaciones...