Este rally de regularidad es perfecto para poner a prueba un coche clásico.

Las competiciones populares para propietarios de coches clásicos son escasas y muy espaciadas en el tiempo. Existen las denominadas citas en circuito, en las que se presta una atención muy especial a los detalles, mientras que, en la pista -ya sea en el trazado urbano o en la zona destinada a rodar- la mecánica de los vehículos se pone a prueba, con el riesgo de choque que esto conlleva.

Entonces, ¿qué puede hacer el dueño de un automóvil clásico que quiere disfrutar de la emoción de competir, pero sin exponer al coche a un riesgo mayor que el de simplemente conducir a ritmo legal en carretera abierta?

La mejor opción es un rally de regularidad, un evento en el que, en lugar de ir del punto A al B lo más rápido posible, los conductores tienen que intentar completar la ruta en un tiempo concreto, establecido previamente. Es una cita preparada especialmente para coches clásicos, ya que no se somete a la mecánica a unas exigencias superiores a las de un día de circulación normal, al tiempo que permite a los propietarios disfrutar de varios días al volante de sus vehículos.

Galería: Rally Terre di Canossa

El rally está organizado por Canossa Events, una empresa que se hizo famosa gracias a las actividades que llevó a cabo por encargo de Ferrari. Han dejado su sello en numerosas exhibiciones de la marca italiana, tanto en el país transalpino como en Oriente Medio, así como en tours de conducción a lo largo y ancho de la península italiana. La compañía también tiene experiencia organizando viajes en grupo.

Los que quieran participar, únicamente tienen que presentarse con sus coches y disfrutar del viaje, ya que Canossa Events se encarga de planificar las rutas, con sus respectivas paradas para comer y el alojamiento en hoteles de gama alta. Puedes encontrar más información sobre Canossa Events y su fundador, Luigi Orlandini, en esta entrevista al afable personaje italiano.

Por supuesto, nosotros no corrimos este rally con ningún automóvil clásico. Aunque los organizadores nos ofrecieron la posibilidad de hacerlo en un Alfa Romeo Spider, la idea de conducir un coche como este en unas carreteras que desconocíamos y que estaban mojadas, a lo que hay que sumarle la barrera de un idioma que no es el nuestro, no nos pareció demasiado divertido. Así que optamos por algo más moderno y cómodo para seguir el rally, un Abarth 595 Turismo. No estuvimos conduciendo el automóvil más llamativo del rally, pero sí el más asequible.

El Terre di Canossa atrae a una gran variedad de coches y equipos. La cita de este año, su novena edición, acogió a 103 automóviles (104 si tenemos en cuenta nuestro pequeño Abarth), además de a otros tantos para la asistencia. Con el escenario elegido, era de esperar que los coches italianos representaran casi la mitad de los vehículos del rally, con los emblemas de Alfa Romeo y Ferrari, en 13 y 12 automóviles, respectivamente. Un total de 16 se construyeron antes de la Segunda Guerra Mundial, algunos de ellos de marcas ya desaparecidas, como la firma italiana Om o la francesa Amilcar. Y algunos eran especialmente extraños y caros.

Rally Terre di Canossa, Día Dos
Rally Terre di Canossa, Día Uno
Rally Terre di Canossa, Día Dos
Rally Terre di Canossa, Día Uno

Hicieron acto de presencia un impresionante Jaguar XK120 Lightweight (que lamentablemente se averió durante el primer día), varios Porsche 356, un Maserati Mistral, un OSCA 1600 GT con carrocería Zagato, dos Ferrari 250 GT Lusso y otros dos 275 GTB. Un Ford Mustang de 1966, un Mustang Convertible de 1968 y un Chevrolet Corvette de segunda generación representaban a los Estados Unidos, mientras que tres modernos modelos de Ferrari, un California T, un 458 Speciale y un 812 Superfast, seguramente fueron los más rápidos y potentes de entre los automóviles de asistencia.

Sorprendentemente, pocos de estos coches -incluidos los fabricados antes de la guerra- se averiaron antes de terminar el rally. El XK120 con carrocería de aluminio, el OSCA 1600 GT y un MG TF 1500 fueron de los pocos que vimos parados en el arcén.

 

Pero estas máquinas tenían poco que ver con sus conductores. Este, el noveno Terre di Canossa, contó con 206 pilotos llegados de países tan lejanos como Qatar, Rumanía y Argentina. A esta aventura de tres días alrededor de Italia, también se unieron participantes italianos, suizos (este pequeño país montañoso proporcionó casi el 20% de un total de 206 asistentes), británicos y una docena de norteamericanos. Lo más sorprendente fue la gran cantidad de mujeres que formaron parte del evento: el 40% de las participantes eran de género femenino y los equipos compuestos por mujeres no eran algo raro. Dos damas suizas guiaban el Mustang Fastback, a la vez que, otras dos, pilotaban un Fiat 124 Spider, por nombrar a otra pareja.

Esta inusual presencia se debe en gran medida a la accesibilidad de los rallies de regularidad. Es un poco como el golf, tanto por lo fácil que es comenzar como por por lo difícil que es aprender a dominarlo. Básicamente, se pide que los coches completen las etapas especiales ajustándose lo máximo posible al tiempo marcado como objetivo, que se va sumando a su marca total en el rally. Dicho esto, si eres demasiado lento en un tramo, puedes mejorarlo en el siguiente (y viceversa). Como es de esperar, hay matemáticas. Y tablas. Y cronómetros. Como te decíamos, es fácil de aprender pero difícil de dominar.

Rally Terre di Canossa, Día Dos

Gran parte de eso se debe a que, a diferencia del golf, el rally de regularidad (al igual que el rally tradicional) es un deporte de equipo que requiere unas tremendas habilidades de comunicación.

Mientras que las responsabilidades del conductor son obvias, las obligaciones del copiloto son igualmente importantes. La persona sentada junto al piloto dispone de un cronómetro o de una smartphone (sí, hay aplicaciones para los rallies que miden el tiempo-velocidad-distancia) o, para los equipos más serios o de la vieja escuela, de un ordenador de a bordo en el salpicadero.

Cuando los copilotos no están trabajando con los tiempos, se encargan de controlar la navegación, dando instrucciones al conductor mediante la hoja de ruta o 'route book'. El libro de rutas del Terre di Canossa incluía 158 páginas con direcciones, señalizaciones, puntos de referencia y diagramas básicos para indicar los distintos giros. No es tan difícil ni tan extraño como las notas de un rally de velocidad. Si estás ejerciendo de copiloto, no tienes que pensar en gritar frases como "dos izquierda sobre cresta, se abre a cuatro derecha" al piloto, pero el hecho de poder perderse en la ruta es una preocupación constante.

 
Rally Terre di Canossa, Día Tres
Rally Terre di Canossa, Día Dos
Rally Terre di Canossa, Día Dos
Rally Terre di Canossa, Día Uno
Rally Terre di Canossa, Día Uno

Por otro lado, cuando el paisaje es tan maravilloso como la Toscana, perderse no es lo peor que te puede pasar. Durante este rally de tres días nos hospedamos en dos hoteles de categoría alta, pasando una noche en el Grand Hotel Salsomaggiore, en Salsomaggiore Terme, y dos en el Hotel Augustus, situado en el tranquilo pueblo costero Forte dei Marmi. En el recorrido había algunas zonas impresionantes, que iban desde fluidas autopistas hasta calles estrechas que se construyeron en la época medieval, una carrera a través de una famosa ciudad amurallada y puertos de montaña que eran más propios de una manada de cabras que de unos coches clásicos.

Seguir el rally es un ejercicio de darse prisa y esperar. Nos amontonábamos en medio del asfalto con nuestro pequeño Abarth y picábamos a nuestros compañeros de rally para que se animaran a exprimir sus clásicos. En un tramo especialmente emocionante que bajaba desde las montañas hasta Forte dei Marmi, formamos un convoy de tres coches, compuesto por un Austin Healy 3000 que iba delante sorteando las curvas, un Ferrari California T detrás y nuestro Abarth de color rojo en el medio. El Healey y nuestro Abarth se escabullían en las curvas cerradas, con el Ferrari alcanzándonos únicamente en las rectas. Fue una conducción emocionante, con el Healey haciendo chirriar sus neumáticos en cada giro, seguido por nuestro Abarth.

Rally Terre di Canossa, Día Uno
La Piazza Aranci, en el pueblo de Massa, da la bienvenida al rally.

Pero, a menudo, y sabiamente, teniendo en cuenta nuestro ritmo y la edad de los otros coches, los organizadores del rally dividían los tramos en etapas especiales. La carne y las patatas del rally (expresión que se refiere a lo más importante), son los equipos que tratan de navegar sorteando las sinuosas carreteras lo más cerca posible del tiempo marcado. Para nosotros, eso significa apartarnos y dejar a los clásicos hacer su camino. Lo último que queríamos hacer era molestar a alguno de estos automóviles y arruinar su tiempo.

Las impresionantes carreteras y el aspecto competitivo son solo una parte de lo que hace que el Terre di Canossa sea tan especial. Todo el evento es un constante aluvión de experiencias increíbles. Antes de que comience el rally, hay una cena de etiqueta en el pueblo Salsomaggiore Terme. A la mañana siguiente, una multitud vitoreaba agitando banderas italianas mientras los más de 100 coches bajaban por una alfombra roja hacia el punto de salida. Ese primer día terminó en el Palacio Ducal de la Piazza Aranci, situada en la comuna toscana de Massa. Pasamos la primera noche cenando en el palacio.

Rally Terre di Canossa, Día Dos
Rally Terre di Canossa, Día Dos
Rally Terre di Canossa, Día Tres
Los tres primeros clasificados del rally. En primer lugar, el Bugatti Type 40 de 1927 (abajo). El segundo lugar pertenece al BMW 328 de 1939 (arriba a la izquierda). Y el pequeño Fiat 1100 de 1955 terminó tercero (arriba a la derecha).

Al día siguiente, vimos al rally rodear Pisa, con la Torre Inclinada y su igualmente hermosa (pero mucho menos famosa) catedral a los lejos. Finalmente, llegamos al laberinto de la ciudad amurallada de Lucca, que los fans de Top Gear recordarán por ser el punto de inicio de una búsqueda del tesoro en la temporada 17 del programa. Atravesando Lucca, al final, terminamos conduciendo sobre los muros de la época del Renacimiento que bordean la ciudad. Ese segundo día terminó con un rodaje a través de las montañas, de vuelta a Forte dei Marmi, donde los organizadores habían preparado una fiesta en la playa con todos los gastos pagados. La siguiente jornada (a la que no pudimos quedarnos, ya que comenzaba el salón de Nueva York), terminó con una ceremonia repleta de premios para los participantes. 

¿Y los ganadores? En primera posición, un par de argentinos a bordo de un magnífico Bugatti Type 40 de 1927, pintado del mítico color azul French Racing Blue. El segundo lugar fue para un BMW 328 de 1939 con dos pilotos italianos al frente, mientras que el bronce se lo llevó uno de nuestros favoritos, un adorable Fiat 1100 de 1955, también pilotado por otro par de italianos.

AVISO LEGAL: Motorsport Network, la empresa matriz de Motor1.com, tiene una relación comercial con Canossa Events. Fuimos invitados a asistir al Terre di Canossa y nos pagaron el viaje y el alojamiento, para que pudiéramos compartir esta experiencia única con nuestros lectores. Si desea saber más acerca de futuros eventos organizados por Canossa Events, haga clic aquí.

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