Radares de la DGT: ¿sabías que muchos no existen?
Si hacemos caso a Pere Navarro, director general de la DGT, una de cada tres cajas está vacía o no funciona.
Ya hablamos de ello en el pasado mes de marzo, pero no está de más recordarlo: los radares de la DGT repartidos por la orografía española podrían tener un efecto placebo para la seguridad vial. Es decir, meter el miedo en el cuerpo a los conductores... incluso sin existir.
Una conclusión a la que llegamos tras unas declaraciones de Pere Navarro, director general de la DGT, a Europa Press, recogidas por nuestros compañeros de El Mundo. En ellas, confirmaba que, aproximadamente, un tercio de las cajas encargadas de proteger el dispositivo de radar que mide la velocidad estarían vacías o fuera de servicio.
Desde entonces, lo que era un rumor, más o menos extendido, quedó totalmente confirmado por el máximo responsable en materia de seguridad vial y tráfico de nuestro país.
De esta forma, alrededor de un tercio de estas cajas destinadas a albergar cinemómetros tendría un efecto disuasorio o intimidatorio. ¿El problema? No hay manera de reconocerlos, debido a que los responsables de la DGT hacen rotar esos radares de forma aleatoria.
Radares, la polémica regla del 7
En cualquier caso, Navarro confirmó que, aunque la DGT no tiene previsto un gran aumento del número de radares, sí que continuará instalando dispositivos en aquellos tramos o lugares donde puedan ser útiles para mejorar la seguridad vial.
En este sentido, debemos recordar que, según una norma de 2015, los radares fijos y móviles multan en base a 'la regla del 7'. Esto significa que si la velocidad a la que circula el vehículo es inferior a 100 km/h, se le aplica un margen de 7 km/h; si el infractor supera dicha cifra, la tolerancia será de un 7% sobre el límite marcado en ese punto.
La polémica surgió a consecuencia de varias sentencias que anulaban o modificaron multas por exceso de velocidad o detracción de puntos, al considerar mal calibrados los cinemómetros de la DGT.
Para resolver este problema, la DGT ha estimado el margen de sus radares más antiguos (7%) y el de los más nuevos (3%), optando por aplicar el 7% como "el umbral de tolerancia más garantista y beneficioso para el conductor", asegura Tráfico.
Así que ya lo sabes, a partir de ahora, cada vez que pases por un radar, puede que esté operativo... o que no haya nada. La polémica está servida.
Fuentes: Europa Press y El Mundo
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