El pequeño urbano italiano se transforma en un auténtico coche de competición.

Repasando los diferentes canales de motor de Youtube, nos hemos encontrado un vídeo muy curioso realizado en Italia. Está protagonizado por un Fiat Cinquecento, un urbano de la década de los 90, que ha sufrido una 'pequeña' transformación. Unas modificaciones que afectan al exterior, aunque mucho más al apartado mecánico. Para que te hagas una idea, el bloque original ha sido sustituido por otro motor de cuatro cilindros... procedente de la Kawasaki Ninja ZX-14R. Si hacemos caso a la descripción del vídeo, esta mecánica puede alcanzar las 12.000 rpm.

Un Fiat Cinquecento con 250 CV de potencia

Así las cosas, podemos advertir en las imágenes que el motor está ubicado en posición central trasera, como en cualquier buen superdeportivo que se precie. Además, el motor desarrolla una potencia de 250 CV, motivo que ha llevado a una transformación integral del Fiat Cinquecento. Las transmisiones se han reforzado y los pasos de rueda se han ensanchado para acomodar unos neumáticos más anchos, específicos para rodar en circuito.

El habitáculo ha sufrido una remodelación completa. El asiento del conductor está ubicado en el centro (algo que nos recuerda al McLaren F1 o al reciente McLaren Speedtail) y el piloto dispone de un pequeño tablero de instrumentos, detrás del volante, para conocer la velocidad a la que circula o la relación del cambio que lleva engranada. Por supuesto, la seguridad está garantizada con la presencia de una jaula antivuelco.

1993 - Fiat Cinquecento

A medida que avanza el vídeo, nos damos cuenta que el Fiat Cinquecento no es ninguna broma. Sus habilidades dinámicas salen a relucir en el revirado circuito donde no deja de sumar vueltas. Sus compactas dimensiones, así como la ligereza del conjunto y su elevado poder de aceleración, lo convierten en un vehículo perfecto para los circuitos más ratoneros. Al final del vídeo, puedes ver como afronta una curva muy cerrada... a dos ruedas. Unas imágenes llamativas, de un automóvil francamente sorprendente que, además, suena muy bien.