Presentado en el año 1987, fue un 'concept car' adelantado a su tiempo, ya que aún no habían aparecido los primeros SUV en el mercado.

Fabricar un modelo con una destacada altura libre al suelo y un buen dinamismo en asfalto comenzó siendo un reto en los años 90. Ahora, la mayoría de las marcas cuentan con varios SUV y crossover en sus filas, habida cuenta de su innegable éxito comercial. Pero, ¿alguien se ha atrevido a desarrollar un deportivo elevado? 

Algo así fue lo que logró Isuzu, a finales de los años 80, con el sorprendente prototipo COA-III. Sí, mucho antes de que se pusieran de moda los todocaminos, la marca japonesa pensó y creó un modelo polifacético y versátil. Sin duda, este fue un 'concept car' adelantado a su época...  

Isuzu COA-III

Para entrar, hay que levantar el techo

El COA-III no era ni tan práctico ni tan espacioso como un SUV al uso. De hecho, en sus apenas 3,80 metros de longitud, tan solo ofrecía dos plazas. Su doble alma, la de ser un deportivo con posibilidades de salir fuera de la carretera, se observa en detalles como los faros, afilados en la parte superior e inspirados en los de los todoterrenos, con rejillas para evitar roturas en la parte inferior.

Una nota curiosa del vehículo es que el acceso al habitáculo se producía levantando una gran estructura, que integraba el techo, el parabrisas e, incluso, las falsas puertas. 

Isuzu COA-III

Motor de 300 CV detrás de los asientos

Otra gran diferencia con los todocaminos convencionales era la posición de su mecánica. El Isuzu COA-III tenía integrado el motor detrás del habitáculo, una solución perfecta para repartir equitativamente el peso entre ambos ejes y, por ende, optimizar el dinamismo del vehículo.

También era poco convencional la potencia del propulsor. Se trataba de un bloque turboalimentado de gasolina, con cuatro cilindros en línea, que cubicaba 1,6 litros y entregaba 300 CV. Una cifra nada habitual en el año 1987... y menos en un vehículo de este tipo. Sí, es el mismo registro que el de un CUPRA Ateca, lo que demuestra la exclusividad de esta mecánica. 

Por último, debemos destacar la gestión electrónica de la transmisión automática, capaz de modificar el funcionamiento y la rapidez de la caja, en función del estilo de conducción y la carretera. De nuevo, volvemos a quedarnos maravillados de la tecnología de este prototipo de los años 80. 

Después de enumerar sus cualidades, seguro que entiendes por qué hemos querido recuperarlo para el recuerdo. Merecido lo tiene...

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