El Rolls-Royce Spectre es lo más parecido a un jet privado sin alas. O un yate con ruedas, si lo prefieres. De hecho, al definir la experiencia de conducción de este coupé, el último entre las lujosas 'criaturas' de la marca británica, los diseñadores han querido rememorar precisamente ese tipo de viajes.

Porque aquí, sí, hay volante, por supuesto, pero luego las similitudes con otros coches se acaban prácticamente. El Spectre es un planeta aparte, incluso dentro de la propia familia Rolls-Royce.

Y, por si te pica la curiosidad, como debe ser, te lo digo enseguida: el Spectre que puedes admirar en el vídeo cuesta 520.000 euros, IVA incluido. Más de medio millón de euros. ¿Vale la pena? Te lo cuento a continuación.

Rolls-Royce Spectre, no hay nada igual

El modelo británico se basa en una plataforma denominada Architecture of Luxury (Arquitectura del Lujo), fabricada en aluminio y específica para Rolls-Royce. Este eléctrico (¿todavía no lo había dicho) mide 5,5 metros de largo, casi 2 de ancho y tiene una silueta aerodinámica como ningún Rolls antes, que le confiere un coeficiente aerodinámico (Cx) de 0,25 gracias a varias soluciones, entre ellas un restyling del símbolo Espíritu del Éxtasis.

Rolls-Royce Spectre

Rolls-Royce Spectre

El Spectre es mucho más silencioso que el avión o el yate que hemos mencionado antes. Aquí las enormes ruedas tocan el asfalto pero realmente no se notan. Una cámara frontal puede leer el asfalto para preparar cada rueda individualmente y acomodarse a las irregularidades. El Spectre lleva esto un paso más allá, con una barra estabilizadora que se desconecta en una carretera recta, dando a cada rueda más libertad para articularse.

Y, a la inversa, cuando se aproxima una curva (y el Spectre lo sabe porque aprovecha la cartografía del navegador), la barra vuelve a conectarse, los amortiguadores se endurecen e intervienen las ruedas traseras directrices. En total, 20 parámetros diferentes, entre dirección, suspensión y potencia, se controlan y ajustan continuamente para cada trayectoria.

Rolls-Royce Spectre

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Y menos mal que tiene dirección a las cuatro ruedas: con una distancia entre ejes de más de 3 metros, un diámetro de giro de unos 13 metros es casi un milagro. La dirección es ligera y está absolutamente filtrada, cero vibraciones, sin contar las que quiera enviarte el sistema de mantenimiento de carril, dado que hablamos del primer Rolls-Royce con nivel 2 de conducción semiautónoma.

Volviendo a la insonorización, hay unos 200 kilos de materiales fonoabsorbentes para filtrar todos los ruidos del exterior. Y luego está el motor. O mejor dicho, los dos motores: 360 kW (489 CV) detrás, 190 kW (258 CV) delante, para un total combinado de 430 kW, que equivalen a 585 CV, más la friolera de 900 Nm. El 0 a 100 lo despacha en 4,5 segundos, pero sin perturbaciones: esto es un Rolls-Royce, no un coche de carreras. Y, de hecho, pesa unas 3 toneladas.

Rolls-Royce Spectre

Rolls-Royce Spectre

Sin modos de conducción, sin cosas de Rolls-Royce. Todo aquí ya está afinado como debe ser. La única concesión es el modo B que aumenta la regeneración al soltar.

¿Hablamos entonces del interior? Algo único, no hay palabra que lo describa mejor. Los materiales son todos de la mejor calidad y hay muy pocos plásticos. Las posibilidades de personalización hacen que cada Spectre sea diferente, pero acogedor como ningún otro.

Rolls-Royce Spectre

Rolls-Royce Spectre

¿Un ejemplo? La puerta del conductor se cierra sola al pisar el freno, al igual que la apertura es electroasistida, basta con mantener la mano en el tirador. Equivale a tener un aparcacoches aunque no esté.

El primer Rolls eléctrico, ciertamente no el último

Tuve la suerte (hay que decirlo) de conducir un Phantom hace algún tiempo e incluso entonces pensé que tener un doce cilindros delante era casi un desperdicio, pues no se oye con los oídos ni se nota con el pie, porque la entrega es amortiguada y los cambios, inexistentes.

Rolls-Royce Spectre

Rolls-Royce Spectre

Si entonces, volviendo al Spectre, gracias a una enorme batería de 102 kWh de capacidad neta, la autonomía declarada es de unos 500 km (que luego baja a 400 en la vida real), la cuestión del alcance tampoco debe generar controversia. Y no porque el pico de recarga sea de 195 kW, sino porque, en primer lugar, un cliente tipo suele hacer unos 5.000 km al año con su Rolls.

En segundo lugar, porque de media tiene otros siete coches en su garaje y entre ellos encontrará uno más adecuado para el viaje. Quizá con chófer. En tercer lugar, añadiría, si tiene que conducir más de 400 km, es el momento de coger el famoso jet, ¿no?

Rolls-Royce Spectre

Rolls-Royce Spectre

"El coche eléctrico es perfectamente silencioso y limpio. No emite olores ni vibraciones, y será ideal cuando haya estaciones de recarga fijas". Charles Stewart Rolls dijo esto en 1900, incluso antes de conocer a Henry Royce. Era un visionario, sin duda, pero ahora su visión es realidad: a partir de 2030 todos los Rolls-Royce serán exclusivamente eléctricos.

El Spectre, por tanto, es sólo el primero. Pero si hace tiempo que se dice que un Rolls-Royce es el coche perfecto, entonces el Spectre es el Rolls-Royce perfecto.

Galería: Prueba Rolls-Royce Spectre 2024