Todavía con el maravilloso recuerdo de la prueba del Defender 90 en la exclusiva finca barcelonesa de Les Comes, tengo la suerte de volver a ponerme al volante del todoterreno británico, aunque esta vez toca analizar la nueva versión alargada 130, con capacidad para ocho pasajeros, nada menos. 

Se trata de una alternativa de nicho, cuyas tarifas se inician en 100.599 euros con la versión que, justamente, puedes ver en las fotos, la turbodiésel con hibridación ligera D250 MHEV y el acabado SE. ¿Tienes una familia muy amplia o amigos dispuestos a perderse en el fin del mundo? Móntalos, porque seguro que lo van a gozar... 

El Land Rover Defender 130 D250 SE, en cinco puntos clave:

Galería: Prueba Land Rover Defender 130 D250 MHEV SE

Diseño

Absolutamente todo el mundo se queda absorto ante el paso del Land Rover Defender. Primero, por sus dimensiones colosales, pero también por un diseño arrebatador, de esos que gustan se mire desde donde se mire. Un acierto pleno de los diseñadores, sin duda, por no romper con el modelo clásico y, a su vez, lucir un halo moderno. 

Quizá el voladizo trasero alargado de esta versión 130 rompa algo la simetría del coche, pero bueno, la vista lateral tampoco queda dañada por esa circunstancia. Cabe recordar que la batalla es la misma respecto al Defender 110 (3,02 metros), con lo que los 5,35 metros de longitud del 130 se deben exclusivamente a dicho voladizo que, por otro lado, penaliza bastante el ángulo de salida: 28,5 grados frente a 37,5 en el 110. 

Prueba Land Rover Defender 130 D250 SE
Prueba Land Rover Defender 130 D250 SE
Prueba Land Rover Defender 130 D250 SE

Curiosamente, no hay estribos laterales para ayudar a entrar y salir del coche. Teniendo en cuenta los 29 cm de altura libre al suelo, son operaciones que requieren cierta agilidad y no les será fácil a niños o personas de avanzada edad.

Seguro que te has fijado en esos extras propios de vehículos camper. Forman parte del Explorer Pack (4.747 euros), compuesto por faldillas delanteras y traseras, adhesivo del capó en Matte Black, protectores de los pasos de rueda, toma de aire elevada ('esnórquel'), baca para instalar una autotienda, escalera lateral y cofre. ¿Te gusta esta camperización?

Prueba Land Rover Defender 130 D250 SE
Prueba Land Rover Defender 130 D250 SE

Interior

Una vez más, volvemos a halagar el buen gusto a la hora de diseñar el interior por parte de los expertos de Land Rover, ya que se respira un ambiente aventurero y, a su vez, lujoso. Pero lo mejor de todo es que no aparece ni un solo 'grillo' después de practicar todoterreno, lo que habla muy bien de la elevada calidad de ensamblaje.

La instrumentación digital resulta plenamente configurable y me encanta obtener tanta información 4x4 de la pantalla central de 11,4 pulgadas. Por supuesto, el sistema multimedia Pivi Pro funciona con Android Auto y Apple CarPlay, pero las órdenes por voz no admiten un lenguaje tan natural como el sistema 'Hey Mercedes' de la marca alemana, por ejemplo.

Prueba Land Rover Defender 130 D250 SE
Prueba Land Rover Defender 130 D250 SE
Prueba Land Rover Defender 130 D250 SE

Hay mandos convencionales para engranar la reductora (2,93:1) o elegir un programa de conducción del sistema Terrain Response 2, que cuesta 965 euros y viene junto con el control de crucero 4x4 ATPC. Como contrapunto, por la suspensión neumática y por el diferencial central con bloqueo no hay que pagar un extra. 

Ni la segunda ni la tercera fila de asientos ofrecen plazas individuales, pero todas ellas son válidas para adultos, incluidas las centrales, aunque son algo más estrechas. El proceso de moverlas longitudinalmente o levantarlas se realiza a mano, pero sin ninguna dificultad. Además, el techo panorámico de serie otorga una valiosa luminosidad para ofrecer una grata sensación de desahogo. 

La sexta, la séptima y la octava plaza, además de estar sobreelevadas frente a las de delante, disponen de una buena altura libre al techo, salidas de aire, posavasos, tomas USB y el techo de cristal antes citado. El único punto mejorable es que no se apoyan bien los muslos en las banquetas, pero nos han sorprendido gratamente. 

Prueba Land Rover Defender 130 D250 SE
Prueba Land Rover Defender 130 D250 SE
Prueba Land Rover Defender 130 D250 SE

Además de los datos off-road antes mencionados, hay otros guiños camperos, como el parabrisas con poca inclinación, una posición de conducción elevada que permite controlar la parte delantera del vehículo, o las alfombrillas de goma, muy fáciles de limpiar si acumulan barro. También la rueda de repuesto completa colgada del portón es una solución propia de los 4x4 puros. 

Dicho portón tiene apertura lateral y permite acceder a un maletero de 290 litros con todo el aforo completo o de 588 con cinco plazas ocupadas. Hay un botón que permite bajar la altura del coche para introducir o sacar mejor las maletas. El cubremaletero es una pieza de tela que no casa bien en un coche tan lujoso como este. 

Prueba Land Rover Defender 130 D250 SE
Prueba Land Rover Defender 130 D250 SE

Mecánica

Perteneciente a la familia Ingeniun y dispuesto en posición longitudinal (tracción 4x4 permanente), el motor turbodiésel de 3,0 litros y seis cilindros en línea acumula todas las cualidades de un bloque de este tipo: un magnífico rendimiento desde prácticamente el ralentí, un aislamiento acústico sobresaliente y unos consumos normales para este 'bicho' de más de 2,5 toneladas en vacío. 

La aceleración de 0 a 100 en 8,9 segundos habla muy bien de su empuje, gracias a los 600 Nm de par máximo disponibles por debajo de las 2.000 vueltas. Además, el coche disfruta de la etiqueta Eco ya que se incluye un sistema de hibridación ligera, conformado por un pequeño motor eléctrico y una batería de 48V. 

Sumando varios cientos de kilómetros sobre asfalto, fijamos un gasto interurbano de 10,6 litros cada 100 km, que crece en cuanto entramos en la ciudad o practicamos 4x4. En cuanto a la transmisión con convertidor de par, funciona con total suavidad y una buena dosis de eficacia. Dispone de modo deportivo (S) o manejo secuencial sólo a través del selector, porque no hay levas detrás del volante. 

Prueba Land Rover Defender 130 D250 SE
Prueba Land Rover Defender 130 D250 SE

En marcha

Aquí llega la pregunta del millón: ¿por qué comprar este todoterreno que es más caro, gasta más y tiene peor tacto dinámico que un SUV de tamaño equivalente, como el Audi Q7, el BMW X5, el Mercedes-Benz GLE o el Volvo XC90? Posiblemente, la respuesta sea que entra en juego el corazón y, aunque no se vaya a utilizar el coche fuera del asfalto habitualmente, los clientes enamorados de él no quieren saber nada más sobre otras opciones. Los entendemos...

Y ni que decir tiene que si necesitas un vehículo para abandonar el asfalto con garantías, los todocaminos rivales no le llegan ni a la suela de los zapatos al Defender. Más aún con los neumáticos de invierno Cooper Discover AT3 que equipaba nuestra unidad de pruebas. Con ellos y con toda la electrónica de nuestro lado, lo único que hay que hacer es tener cuidado con el voluminoso voladizo trasero para no dañarlo. 

Prueba Land Rover Defender 130 D250 SE

Pero analicémoslo sobre el asfalto. Como es habitual en estos vehículos tan grandes, la sensación de velocidad es menor que la real, sobre todo porque el aplomo y la calidad de rodadura así nos lo hacen creer. Eso sí, a partir de 120 km/h, el ruido aerodinámico por la zona de los retrovisores, bastante presente, nos recuerda que estamos ante una 'caja de zapatos' en términos de resistencia al aire. 

La suspensión neumática y el esquema independiente en ambos trenes facilitan la tarea de lidiar con las curvas. El coche se controla bien, pero lógicamente hay que adecuar la velocidad y está lejos de ser eficaz o divertido en este tipo de tramos. Un todoterreno nunca puede destacar abordando giros y el Defender no es una excepción.

No obstante, el pedal del freno actúa con una buena dosis de contundencia (tenemos discos ventilados en ambos ejes), cosa que no es fácil ante la masa que debe detener. La rueda de repuesto trasera y la caja lateral reducen algo la visibilidad por los retrovisores. 

Prueba Land Rover Defender 130 D250 SE
Prueba Land Rover Defender 130 D250 SE

Equipamiento y precio

Mucho hay que exigir a Land Rover en términos de equipamiento tras desembolsar algo más de 100.000 euros por este coche. Por ejemplo, creemos que los faros matriciales deberían venir de fábrica y no ser un extra, al igual que los asientos calefactables o la carga inalámbrica del smartphone.

De serie, se incluyen climatizador trizona, cámaras de visión periférica, acceso y arranque sin llave, retrovisor interior fotosensible, navegador, control de descenso de pendientes o pilotos LED. Ahora bien, te puedes dejar varios miles de euros en opciones, porque la conducción todoterreno no es incompatible con el lujo...

Land Rover Defender 130 D250 AWD Auto MHEV SE

Motor Diésel, 6 cilindros en línea, turboalimentado, 2.996 cm³
Potencia 250 CV a 4.000 rpm
Par máximo 600 Nm entre 1.250 y 2.250 rpm
Caja de cambios Automática con convertidor de par, 8 velocidades
0-100 km/h 8,9 s
Velocidad máxima 188 km/h
Consumo 8,7 l/100 km
Tracción Total permanente con reductora
Longitud 5,36 m
Anchura 2,00 m
Altura 1,97 m
Peso en vacío 2.550 kg
Número de asientos 8
Capacidad del maletero 290-588 litros
Precio base 100.599 euros