Más allá de su estética llamativa, este modelo destaca por sus prestaciones y elevado dinamismo.

La avalancha eléctrica que se nos viene encima, en lo referido a los coches, hace que nos encontremos con alguna que otra cosa positiva. Por ejemplo, que todo esté mucho menos estandarizado que en los modelos de combustión y que haya un poco más de espacio para la imaginación.

De ahí que las marcas se atrevan a lanzar modelos que se salgan de lo común, aprovechándose del 'paraguas' de lo eléctrico. Y muchas, lo están haciendo bastante bien... como vas a ver en esta prueba.

De hecho, junto con el Tesla Model 3 y el Honda e, un utilitario del hemos hablado mucho últimamente, el Jaguar I-PACE ha sido uno de los coches eléctricos que más me ha sorprendido en los últimos tiempos.

Por un lado, por la sensación de 'normalidad' con la que se mueve, sin complicaciones ni adornos innecesarios. Y eso siempre es una gran noticia para un EV. Pero también, por el sensacional rendimiento que asegura, si así se le exige.

Galería: Prueba Jaguar I-PACE EV400 AWD 2020

Al hablar del Jaguar I-PACE, lo hacemos de un todocamino. Pero si nos paramos un momento a pensar lo que ofrecen sus rivales, como el Audi e-tron o el Mercedes-Benz EQC, el representante británico es el menos SUV de los SUV.

Obviamente, no es un modelo pequeño, ya que declara 4,68 metros de largo, 1,90 de ancho y 1,57 de alto. Tampoco es ligero, dado que anuncia un peso en vacío de 2.133 kilos. Ahora bien, te propongo un ejercicio bastante gráfico. En la foto de perfil que hay justo debajo, tapa con la mano de mitad de carrocería para abajo. ¿A que lo que ves no se parece en nada a un SUV? Punto para Jaguar.

 

Por dentro, la calidad de realización es buena y hay algunos detalles que llaman rápidamente la atención del conductor. Hablo del diseño del volante multifunción, el empleo de una instrumentación digital de 10,0 pulgadas o la conectividad wifi 4G.

Pero tampoco podemos pasar por alto la tecnología Touch Pro Duo, que queda compuesta por dos pantallas táctiles: una de 10,0 pulgadas, para el sistema multimedia, y otra algo más pequeña, justo debajo, para la climatización. Como curiosidad, diremos que las ruletas físicas del climatizador pueden cambiar de función (temperatura y flujo de aire), si se tira o pulsa sobre ellas.

En términos de espacio, el Jaguar I-PACE permite que cuatro adultos viajen cómodamente, con una habitabilidad bastante buena en las plazas traseras, sobre todo, en lo referido al espacio para las piernas. También es bueno el acceso a ellas, aunque llama la atención que la central trasera se vea perjudicada por un pequeño túnel central.

Respecto al maletero, su capacidad es de 505 litros. No es el mejor dato en un coche de su tamaño, pero es cierto que cumple a la perfección. A su favor, de serie, cuenta con apertura y cierre eléctricos y función de accionamiento de tipo manos libres.

Prueba Jaguar I-PACE EV400 AWD 2020

Pasando al apartado mecánico, el Jaguar I-PACE no resulta demasiado complejo: cuenta con dos motores idénticos, de 200 CV de potencia (147 kW), cada uno situado en un eje, para disfrutar de tracción total y disponer de una potencia máxima combinada de 400 CV y 696 Nm de par.

La transmisión del conjunto es directa, de una velocidad, mientras que la batería de iones de litio tiene una capacidad de 90 kWh. Sobre el papel, homologa una autonomía de hasta 470 kilómetros, en ciclo WLTP, que es difícil de alcanzar. En este sentido, tal vez, sea más realista plantearse entrar en los 350... y a partir de ahí, tratar de alcanzar los 400.

Prueba Jaguar I-PACE EV400 AWD 2020

En este sentido, el coche tiene una cosa bastante buena y es que el ordenador de a bordo no 'miente', como puede pasar en otros modelos eléctricos. A fin de cuentas, superados los 200 kilómetros de recorrido, la diferencia entre el parcial recorrido y la autonomía consumida solo difería en unos 8-15 kilómetros.

Volviendo al tema de la batería, la recarga puede llevarse a cabo al 80% en 45 minutos, si tienes un punto de carga rápida de 100 kW, mientras que en un Wallbox doméstico de 7 kW necesita unas 10 horas. Con un consumo homologado de 22 kWh cada 100 kilómetros, en nuestra prueba de consumo real puedes encontrar todos los datos mucho más desarrollados.

Ahora bien, lo que mejor se le da a este coche es correr. Corre muchísimo. Mucho más de lo que te puedas esperar. Y no hablo de los 200 kilómetros por hora de velocidad máxima, sino más bien, de los apenas 4,8 segundos que necesita para pasar de 0 a 100 (pesando más de dos toneladas).

Obviamente, acelerar desde parado sin compasión es algo tan divertido como adictivo, sobre todo, si a bordo se encuentra alguien que nunca se haya subido a un eléctrico de este nivel y no sepa nada acerca de su capacidad instantánea de aceleración.

Bromas aparte, este Jaguar ofrece una dinámica de conducción que te hace olvidar que te encuentres ante un SUV de este tamaño y peso, principalmente, por lo poco que balancea la carrocería (sensación aún mejor, si se equipa la suspensión neumática con función adaptativa).

Así que, como ya habrás podido imaginar, los grandes damnificados de todo esto son el equipo de frenos, que trabaja hasta donde puede, y los neumáticos, que de serie, se equipan en medida 245/50 R20. 

Prueba Jaguar I-PACE EV400 AWD 2020

Para finalizar, a este coche con etiqueta 0 de la DGT, no le faltan ayudas electrónicas a la conducción, como demuestran el sistema de proyección de información en color Head-Up Display o una función de conducción semiautónoma, fruto de combinar el control de velocidad de crucero adaptativo y el sistema de mantenimiento de carril, por citar un par de ejemplos.

Respecto al precio, el I-PACE parte de los 80.400 euros y alcanza los 94.600, en el caso de esta variante tope, conocida como HSE.

Jaguar I-PACE EV400 AWD HSE

Motor Dos motores eléctricos
Potencia 400 CV / 696 Nm
Caja de cambios Directa, una velocidad
0-100 km/h 4,8 s
Velocidad máxima 200 km/h
Tracción Integral AWD
Peso en vacío 2.133 kg
Número de asientos 5
Capacidad del maletero 505 l
Precio base 94.600 euros