Ir al contenido principal

Los últimos Tesla Model S y Model X salen de la línea de producción

Desde luego, supone el fin de una era para Tesla.

Tesla Model S X Last Cars Production Hero
Foto: Tesla

Durante 14 años, el Tesla Model S marcó el listón de lo que define un coche eléctrico moderno. El Model X trasladó esas cualidades a un formato más grande, con siete plazas y tres filas, durante los últimos 11. A pesar de la competencia constante y la caída de las ventas, ambos modelos han seguido siendo una parte clave de la gama Tesla

Pero la era del Model S acaba de llegar a su anunciado fin, al salir las últimas unidades de la línea de montaje en Fremont, California. Tesla anunció el final de esta etapa con una publicación en X, en la que mostraba un par de coches pintados en color Ultra Red, además de un Model S en negro decorado con las firmas de los trabajadores de la línea de ensamblaje. 

 

El despegue del coche eléctrico moderno

El Model S ha sido un coche increíblemente importante; no sólo para Tesla, sino para el segmento eléctrico. Cuando se lanzó en 2012, la misión de Tesla era algo distinta de la actual: fabricar una variedad de coches eléctricos cada vez más asequibles. La berlina demostró que los eléctricos podían ser deseables y rápidos, dando a la compañía el prestigio necesario para seguir avanzando y una fuente de ingresos para desarrollar más modelos. 

El Model 3 llegó unos cinco años después, seguido del Model Y. Con el tiempo, el Model Y se convirtió en el coche más vendido del mundo. Nada de eso habría sido posible sin los Model S y Model X.

Por qué el Model S fue rompedor

El Model S también era un vehículo notable, se mire por donde se mire. El modelo básico costaba 59.900 dólares en Estados Unidos allá por 2012, lo que equivale a unos 87.000 dólares actuales (74.100 euros) si se tiene en cuenta la inflación.

Ofrecía sólo unos 257 km de autonomía, pero si los compradores estaban dispuestos a gastar un poco más, podían superar los 400 km. Esa cifra puede parecer escasa, pero conviene recordar que era 2012: el único eléctrico realmente presente entonces en el mercado era el Nissan LEAF, que mucho menos alcance.

Más adelante, el Model S se convirtió en el primer eléctrico en EE. UU. en superar la barrera de las 300 millas de autonomía (unos 483 km). Después fue el primero en rebasar las 400 millas en la escala de la EPA (unos 644 km). 

Las siguientes evoluciones del Model S lo llevaron directamente a territorio de los superdeportivos. La versión Plaid logró un 0 a 60 mph (96 km/h) en 1,99 segundos. Con el tiempo, fue coronado rey del cuarto de milla (402 metros) con un registro récord de 9,2 segundos. Impresionante, sobre todo si se tiene en cuenta que podía superar al mismísimo Bugatti Chiron Super Sport.

Víctima del éxito

Con el tiempo, el S y el X se convirtieron en víctimas del propio éxito de Tesla. Una vez que el Model 3 y el Model Y pasaron a ser modelos de gran volumen, las ventas del S y del X dejaron de ser una prioridad para Tesla, convirtiéndolos en coches de nicho cada vez más veteranos. Mientras tanto, el mercado siguió avanzando y la competencia en eléctricos de lujo explotó, con actores como Porsche, Lucid y Rivian innovando cada uno a su manera.

Ahora, Tesla comenzará a desmontar la línea de producción de los Model S y Model X para construir lo que cree que será su próximo producto rompedor: robots humanoides. 

Un adiós con peso histórico

El final de los Model S y Model X puede parecer hoy poco relevante, dadas las alternativas disponibles en el mercado. Sin embargo, si se piensa en ellos no sólo como productos fabricados en una planta, sino como los orígenes del coche eléctrico moderno, la pérdida se siente algo más significativa.