Cómo y en qué medida afectará el conflicto en Oriente Medio al mundo del automóvil
Precios del petróleo y el gas al alza, aumento de los costes de las materias primas y mucho más
Apenas han pasado algo más de cuatro años de la invasión rusa de Ucrania y un nuevo conflicto amenaza con desestabilizar el mercado automovilístico. El ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán y la inmediata escalada que está extendiendo el conflicto a otros países árabes está teniendo un impacto considerable en el mundo automovilístico global.
Desde la pasada semana se están registrando aumentos en los precios del petróleo y esto podría ser sólo el comienzo: según lo declarado por varios analistas, la prolongación de la guerra podría afectar no sólo al crudo, sino también a las cadenas de suministro, con el consiguiente aumento de los costes para los productores y, por reflejo, para los consumidores.
El problema del estrecho
En el centro de la crisis se encuentra el estrecho de Ormuz, entre Irán y Omán, por el que transita alrededor del 20% del petróleo mundial, lo que equivale a 20 millones de barriles. El principal perjudicado sería China, que compra 1,5 millones de barriles al día a Irán. También el resto de los mercados podrían verse afectados por una grave escasez de materia prima.
Por el estrecho de Ormuz, que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y, a continuación, con el océano Índico, también transita una gran cantidad de GNL (gas natural licuado) y GNC (gas natural comprimido).
Sin embargo, no hay que pensar únicamente en una subida de los precios de la gasolina y el diésel: la interrupción del paso del petróleo y sus derivados también tendrá repercusiones en la producción de automóviles.
Las dificultades
El precio del petróleo sigue subiendo y, en la actualidad, el Brent ronda los 82 dólares por barril y, según algunos analistas, la prolongación de la guerra podría llevarlo a superar los 100 dólares, hasta alcanzar los 150.
Todo ello provocaría un aumento de los costes de producción: el incremento de los costes energéticos se refleja en los de la producción industrial, especialmente en el acero, el aluminio y otros procesos de alta intensidad energética, como las prensas y los barnices.
Hay que tener en cuenta también que muchas piezas de los automóviles proceden de productos petroquímicos y que un aumento continuo podría provocar un incremento del precio del producto acabado de entre el 15 y el 25%.
Modificar las rutas sería sin duda una opción viable, pero con un aumento significativo de los tiempos de navegación y del consumo, lo que se traduciría en un aumento de los costes y una complicación para la producción justo a tiempo: las piezas necesarias se retrasarían, lo que modificaría el calendario de las líneas de producción.
Si todo esto puede parecer relacionado únicamente con los automóviles con motores térmicos, dejando fuera del debate (o, en cualquier caso, manteniendo en una posición marginal) a los automóviles eléctricos, hay que tener en cuenta los costes de extracción de las materias primas para las baterías, estrechamente relacionados con los precios de la energía. Cuanto mayor sea el coste de obtención de un elemento, mayor será su precio de venta.
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