Ir al contenido principal

Este fue el primer concept car de la historia

En 1938, el Buick Y-Job anticipó soluciones de ingeniería y estilo vanguardistas para la época.

Buick Y-Job Concept (1938)
Foto: Buick

Son las estrellas indiscutibles de los salones del automóvil: esos concept cars que llaman la atención y estimulan la imaginación de aficionados, diseñadores e ingenieros. Algunos siguen siendo visiones futuristas nunca llevadas a la producción, ejercicios de estilo diseñados para explorar formas y lenguajes. Otros, sin embargo, anticipan soluciones técnicas y de diseño que acabarán en la carretera, allanando el camino a nuevas tendencias.

Según muchos historiadores del automóvil, la historia de los concept car empezó oficialmente en 1938 con el Buick Y-Job. Confeccionado por Harley Earl, pionero jefe de diseño de General Motors, el Y-Job no era sólo un coche con una estética revolucionaria, sino un laboratorio sobre ruedas. Disponía de faros emergentes, carrocería aerodinámica y paragolpes integrados. Características que se harían realidad en las décadas siguientes.

Por eso, más que un mero prototipo, el Y-Job se considera el primer ejemplo de coche diseñado no sólo para ser admirado, sino también para anticipar el futuro.

El nacimiento del Y-Job

Como comentaba antes, el proyecto nació de la visión de Harley J. Earl, que quería construir un coche que representara la cumbre de la experimentación estilística y tecnológica. Así que se dirigió a Harlow Curtice, director de Buick, proponiéndole un coche "semi-deportivo", un descapotable que pensaba utilizar personalmente a diario.

El resultado fue un coche construido sobre la base de Buick con fondos, ingenieros y diseñadores de la propia marca, a pesar de no pertenecer oficialmente a ninguna división de General Motors.

Buick Y-Job Concept (1938)

Buick Y-Job Concept (1938)

Foto: Buick

El nombre 'Y' tiene un significado preciso: mientras que muchos coches experimentales llevan la letra X, Earl quería indicar que su creación era aún más avanzada, inspirándose en la nomenclatura aeronáutica. Otra señal de que no se trataba de un Buick cualquiera.

Cuando se presentó en el Salón del Automóvil de Nueva York, el Y-Job cautivó al público con sus líneas aerodinámicas, superficies limpias y proporciones modernas. Con 5,28 metros de longitud y 1,88 m de anchura, tenía paragolpes envolventes, manillas enrasadas y una parrilla delantera vertical que anticipaba el estilo de Buick durante décadas.

El sueño americano se convierte en (casi) estándar

Era la tecnología lo que hacía que este coche fuera revolucionario. En él encontramos faros emergentes, elevalunas eléctricos, una capota automática y un salpicadero minimalista. El coche estaba propulsado por un motor V8, con 4,1 litros de cilindrada, capaz de producir 141 CV a 3.600 rpm, acoplado a una caja de cambios manual de tres velocidades. El sistema de dirección era una unidad Bendix con asistencia, que posteriormente se perfeccionaría para la producción en serie.

Buick Y-Job Concept (1938)

Buick Y-Job Concept (1938)

Foto: Buick

Sin embargo, el Y-Job nunca llegó a fabricarse en serie. El Buick siguió siendo un ejemplar único, pero fue suficiente para marcar el inicio de una nueva era. Su estilo y sus soluciones de ingeniería influyeron profundamente en los Buick y Cadillac de la posguerra, dando lugar al nacimiento del concepto mismo de "coche de ensueño".

Harley Earl lo utilizó como coche personal durante años, recorriendo unos 80.000 km y exhibiéndolo con orgullo por las calles de Detroit. Tras retirarse de la escena pública, el coche fue restaurado en el Museo Henry Ford y posteriormente regresó a la sede de GM Design en 1993.