Esta moto customizada es en realidad una Royal Enfield
La ha creado el equipo de Bandit9.
En un mundo en el que las motocicletas se definen cada vez más por la tecnología y en el que los salpicaderos parecen tablets, hay excepciones refrescantes de motos que prescinden de todo eso. Sin distracciones. Sin complejidades innecesarias. Sólo dos ruedas, un motor y una conexión entre el piloto y la máquina.
Motos como la Royal Enfield Continental 650 suponen un guiño a esta filosofía tradicional. No hablamos de cifras de altas prestaciones ni de ingeniería de vanguardia. Es una sencilla bicilíndrica en paralelo refrigerada por aire, diseñada para llevarte a lugares con la cantidad justa de carácter y alma.
Y es precisamente por eso que motos como esta son el lienzo en blanco perfecto para una customización impresionante, como la que puedes conocer a continuación.
Esta preparación se llama Arthur II y es obra del especialista Bandit9. A primera vista, ni siquiera parece real. Es como si alguien hubiera esbozado la idea de una motocicleta diferente y de alguna manera le hubiera dado vida. Todo el carenado es una única pieza de metal pulido, moldeada a mano con técnicas tradicionales. No hay soldaduras visibles, ni paneles separados, ni bordes irregulares. Sólo una forma fluida, como mercurio líquido congelado en movimiento.
A pesar de su aspecto escultural, no es una obra de arte estática. La Arthur II está pensada para ser conducida, propulsada por el mismo bicilíndrico de 650 cm3 de Royal Enfield que proporciona una experiencia de conducción relajada.
No hay modos de conducción que cambiar, ni ayudas electrónicas que ajusten sutilmente tus movimientos. Sólo eres tú y la máquina, moviéndose como uno solo. El manillar es bajo y sencillo, el asiento no es más que una almohadilla de cuero flotante y el escape sigue los contornos de la moto tan perfectamente que casi pasa desapercibido. No hay nada extra. Sólo lo necesario y nada más.
Bandit9 no es la típica empresa de personalización. Fundado por Daryl Villanueva, el taller con sede en Vietnam funciona más como un estudio de arte que como un constructor de motos tradicional. No se limita a modificar motocicletas, sino que las reimagina, desdibujando los límites entre ingeniería y escultura.
Es raro encontrar este nivel de contención en el diseño de motocicletas hoy en día. La Arthur II entiende que menos puede ser más, que la simplicidad puede ser impactante y que la artesanía y el diseño importan más que cualquier hoja de especificaciones.
Con sólo nueve unidades disponibles, la Arthur II no es sólo rara, es prácticamente mítica. Por 26.990 dólares (24.500 euros al cambio), su precio es el de una pieza de coleccionista, pero no se trata sólo de exclusividad. Se trata de poseer algo que representa una forma de pensar totalmente diferente y de conducir una máquina que no sólo parece arte, sino que realmente es arte, creada con el tipo de artesanía manual que cada vez es más difícil de encontrar.
Fuente: Bandit9, DesignBoom
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