El sueño americano en Le Mans no era sólo de Cadillac y Ford. En los años 50, también se encontraba Cunningham, la empresa fundada por Briggs Cunningham en 1949 y con sede en West Palm Beach (Florida).

Tras cosechar éxitos en varias carreras estadounidenses, la marca buscó el gran salto en 1952, pero el cambio en el reglamento de la carrera francesa de resistencia le obligó a fabricar al menos 25 ejemplares homologados para circular por carretera para poder inscribir el C3 en la competición. Así nació el deportivo con forma italiana y corazón americano.

La historia

La producción de un coche en la planta de Cunningham en West Palm Beach habría sido prohibitivamente cara, así que el propietario encargó al carrocero italiano Alfredo Vignale la creación de las carrocerías coupé y cabrio, basadas en un diseño de Giovanni Michelotti y con evidentes influencias de Ferrari.

El C3, como se le conocía, no era barato, ya que se basaba en un chasis de competición modificado y tenía un motor V8 Hemi. El estilo era básicamente el de un Ferrari, pero bajo el capó había un ocho cilindros americano, que garantizaba un 0 a 100 en unos 7 segundos y una velocidad máxima de 150 km/h.

Cunningham C3 Concept (1952)
Cunningham C3 Concept (1952)

El proyecto sufrió numerosos retrasos, ya que un ejemplar tardó al menos dos meses en construirse. Al final, la producción del C3 terminó con cinco descapotables y veinte coupés. Aunque el equipo Cunningham nunca ganó en Le Mans, quedó tercero en la general tanto en 1953 como en 1954 y siguió compitiendo con versiones modificadas hasta 1963.

El prototipo

La historia del prototipo de Cunningham es muy peculiar. El C3 con número de chasis 5206 fue el primero en salir del taller de Vignale y se distinguía por una serie de cualidades únicas.

Cunningham C3 Concept (1952)

Cunningham C3 Concept, interior

Entre ellas se incluían un paragolpes específico, la ausencia de franjas cromadas bajo las puertas, letras especiales de Cunningham en el morro, un marco cromado para el parabrisas y un motor Chrysler Hemi V8 con cuatro carburadores Zenith. Además, el interior tenía varios componentes Ford, como la radio y el freno de mano.

Cunningham utilizó el prototipo para fotografías publicitarias, antes de que cambiara de manos por varios propietarios a lo largo de las décadas siguientes. Con el paso del tiempo, este ejemplar único fue adquiriendo cada vez más valor. En una subasta celebrada por RM Sotheby's en 2015, se vendió por 869.000 dólares (unos 780.000 euros al cambio actual).

Galería: Cunningham C3 Concept 1952