Los fabricantes ya concentran sus esfuerzos en desarrollar sus gamas eléctricas, invirtiendo millones y millones de euros en dejar atrás la era de los motores de combustión. Pero siempre defendemos un futuro multienergía, porque hay alternativas a la electricidad también interesantes.

Una de ellas es el hidrógeno, que permitiría seguir creando motores de combustión. Por ejemplo, esta mecánica que ha hecho realidad AVL. Se trata de un prototipo de propulsor para el mundo de la competición, capaz de generar 410 CV. 

Esta unidad motriz entierra la idea de que la combustión del hidrógeno ofrece un bajo rendimiento y una combustión pobre. Este motor de 2,0 litros con turboalimentación incorpora un sistema que inyecta agua en la admisión del motor, por el cual se quema completamente el combustible.

Galería: Motor de combustión de hidrógeno con 410 CV

Toca probarlo en pista

La empresa AVL anunció a finales de 2022 que estaba desarrollando esta mecánica. Sus objetivos eran que entregara 300 kW (408 CV) y 500 Nm, con lo cual el reto se ha conseguido. Según el banco de potencia, la potencia está disponible a 6.500 rpm y el par máximo, entre 3.000 y 4.000 vueltas. 

AVL ha desarrollado su primer motor de competición en cooperación con HUMDA Lab, una organización húngara sin ánimo de lucro especializada en trabajos para el mundo de la competición.

La empresa realizó simulaciones detalladas antes de poner el motor en el banco de pruebas. Ahora, el siguiente paso de AVL es montarlo en un coche y lanzarlo a la pista para seguir probando la viabilidad de la tecnología.

Marcas japonesas también interesadas

Cabe recordar que hay marcas que también están investigando propulsores de este tipo. Hablamos de Yamaha, pero también del consorcio formado por Toyota, Honda, Suzuki y Kawasaki.

Es más, la propia Toyota también ha creado prototipos de los GR Yaris y GR Corolla que funcionan con hidrógeno y que la empresa ya está probando en circuito. Ojalá esa tecnología pueda llegar a los coches de calle, porque repostar hidrógeno es muy fácil y casi tan rápido como la gasolina, el diésel o el GLP.