Las posibles dificultades de los coches chinos eléctricos en Europa
Entre el escepticismo de los fieles a las marcas europeas y los costes de importación, los fabricantes chinos tienen que superar retos.
Si es cierto que 2022 será recordado como el inicio de la invasión china en Europa, no lo es menos que antes de ganarse el corazón de los clientes, los recién llegados tendrán retos que afrontar y superar.
Entre el escepticismo de los consumidores de marcas europeas, los costes de importación y otros obstáculos, a los fabricantes chinos aún les queda camino por recorrer. Los expertos consultados por la agencia Reuters están seguros de ello, aunque señalan que el comienzo parece prometedor para ellos.
Mercado en crecimiento
Según la consultora Inovev, alrededor del 8% de los vehículos eléctricos vendidos en Europa en 2023 tenían pasaporte chino, frente al 6% de 2022 y el 4% de 2021. Esto significa que el mercado de aquel país crece también en nuestro continente, mientras que otros fabricantes preparan su desembarco.
Al menos 11 nuevos modelos totalmente eléctricos se lanzarán en Europa de aquí a 2025, según los estudios de Allianz. Pero los números no lo dicen todo, porque está claro que no faltarán obstáculos.
Algunas incógnitas
Para empezar, hay que vencer la resistencia de los clientes más fieles a las marcas tradicionales europeas. Las encuestas muestran que la mayoría de los compradores potenciales de coches eléctricos no conocen las marcas chinas. Los más informados, en cambio, preferirían ceñirse a lo "cien por cien europeo".
También es probable que la vida sea difícil para los que triunfen. Chen Shihua, subdirector general de la Asociación de Fabricantes Chinos, da la voz de alarma:
"No es tan fácil para nuestros fabricantes de automóviles internacionalizarse. Tendremos que prestar atención a los riesgos. En la actualidad, las empresas pueden estar sobrecargadas, entrando en cada región sin un objetivo claro".
Cuestión de precio... o no
El as en la manga será quizá el precio; los problemas, sin embargo, son la logística, los aranceles y otros impuestos, que no harán baratos los vehículos chinos. Al menos no tan asequibles como lo son dentro de sus fronteras nacionales.
La verdadera carrera entre Europa y China estará, por tanto, en los costes y los servicios al consumidor, que podrían hacer ciertos modelos mucho más atractivos que otros.
Fuente: Reuters
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