¿Estamos ante el final de la era de los SUV?
Según el CEO de Citroën, Vincent Cobée, los coches deberían ser más pequeños y ligeros, en la era post-SUV.
Tras declarar a Auto Express que la proliferación de vehículos eléctricos acabará gradualmente con los SUV de formas convencionales, Vincent Cobée, CEO de Citroën, habló con Autocar sobre lo que podría ocurrir en el "mundo post-SUV".
El ejecutivo cree que los fabricantes de automóviles no tendrán más remedio que diseñar coches de menor altura y con carrocerías afiladas para mejorar la eficiencia.
De hecho, lo ideal sería que la reducción de peso contribuyera a aumentar la autonomía de los vehículos eléctricos; pero sin duda, es mucho más fácil decirlo que hacerlo.
El camino a seguir por la eficiencia
Utilizar aluminio en lugar de acero aumentaría los costes de fabricación, lo que se reflejaría inevitablemente en el precio final del vehículo. Así que, como los fabricantes de automóviles quieren evitar costes más elevados, deben buscar otras formas de aumentar la autonomía de los vehículos eléctricos.
De hecho, Cobée subrayó la creciente importancia de un diseño más aerodinámico, ya que las carrocerías altas y cuadradas (típicas de los populares SUV, por cierto) perjudican la eficiencia general del conjunto.
La cúpula de Citroën también prevé que las autoridades 'frenen' el auge de los SUV limitando los incentivos a la compra únicamente a los vehículos eléctricos que declaren menos de un determinado peso.
En consecuencia, Cobée cree que, tarde o temprano, los fabricantes de automóviles tendrán que diseñar vehículos eléctricos más pequeños. La fabricación de SUV con carrocería de aluminio para el mercado generalista no es viable, debido a los costes prohibitivos, por lo que los vehículos más compactos con formas más aerodinámicas debería ser el camino a seguir en la nueva era eléctrica.
El ejecutivo francés señaló que un prototipo como el Citroën Oli, presentado el año pasado, podría ser una solución. Un vehículo desarrollado con la economía circular en mente y con un peso de solo 1.000 kg, que se combina con una autonomía de 400 kilómetros, gracias a un paquete de baterías de 40 kWh de capacidad.
Un prototipo que tiene un bajo impacto ambiental, al basarse en gran medida en materiales reciclados. Por ejemplo, el techo o el capó están fabricados con cartulinas onduladas recicladas, intercaladas entre paneles de fibra de vidrio.
Para lograr ese bajo peso, la compañía francesa eliminó el sistema de sonido y lo sustituyó por altavoces Bluetooth portátiles. Además, los asientos delanteros utilizan un 80% menos de piezas que los de un SUV equivalente, mientras que las llantas emplean una combinación de aluminio y acero para reducir aún más el peso.
Fuente: Autocar
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