Supongamos que trabajas en BMW Motorrad y vives en la década de 1980. Conoces la historia de tu empresa y tienes el máximo respeto por los motores bóxer refrigerados por aire. Sin embargo, ves que los tiempos cambian a tu alrededor y quieres hacer algo diferente.

Primero, pruebas la K 100. Luego, pasas a la K 75. Son interesantes para su época, con inyección de combustible y ABS, en un momento en la que eso era una clara novedad, pero aún no estaba del todo afinado.

Finalmente, crees que lo has conseguido. ¿Será la tercera vez la vencida? Esta K1 de 1990 es un ejemplo impresionante de cómo BMW interpretó todo lo que había aprendido de las deportivas japonesas, con motores de cuatro cilindros en línea, y le dio su propio giro deportivo al concepto.

Galería: BMW K1 1990

Si se profundiza un poco en ella, los ingenieros de BMW se aplicaron a fondo al elaborar este diseño. Para empezar, los carenados se confeccionaron en un túnel de viento, con el objetivo de que la moto pudiera circular sin problemas por las autopistas. Debajo, el basculante Paralever se diseñó especialmente para minimizar los golpes en el eje durante la conducción.

Los intermitentes integrados mejoraron el aspecto de la moto, racionalizando el flujo de aire. Es cierto que los propietarios se quejaron más tarde de que se calentaban mucho debido a la forma en que el aire caliente procedente del motor se dirigía hacia ellos, pero eso la hacía mucho mejor en los climas más fríos.

BMW K1 1990 - Vista en ángulo trasero derecho

El motor de cuatro cilindros en línea, con 998 cm3, refrigerado por líquido, con inyección de combustible y 16 válvulas, rendía 100 CV. Por supuesto, la moto pesaba 259 kilogramos, pero también contaba con una horquilla delantera Marzocchi, frenos de doble disco Brembo delante y un único disco Brembo detrás. Puede que fuera un poco pesada, pero al menos los ingenieros bávaros habían pensado en disponer de una buena capacidad de manejo y de frenado.

En la actualidad, pocos recuerdan la K1. Ahora BMW se asocia con los términos 'R' y 'GS', pero hubo un tiempo en el que la K1 era la moto alemana más prestigiosa y codiciada. Y ese fue su principal inconveniente. Era bastante cara, y los motoristas de principios de la década de los 90 también encontraban su diseño un tanto extremo.

BMW K1 1990 - Primer plano en ángulo delantero derecho

No obstante, para todos aquellos que piensen diferente y vean en la K1 una moto de colección, este ejemplar, de 1990, se encuentra a la venta. En concreto, se está subastando a través de Bring A Trailer, por un distribuidor en Raleigh, Carolina del Norte. Su cuentakilómetros marca 16.000 kilómetros, pero se desconoce su kilometraje total.

Sabemos que la batería fue reemplazada en agosto de 2020, pero no hay ninguna otra mención de cualquier mantenimiento reciente que se haya realizado en esta moto. Tampoco hay ningún vídeo de su funcionamiento. Una incógnita, aunque el vendedor afirma que han recorrido unos cuantos kilómetros con ella, para comprobar su funcionamiento correcto.

BMW K1 1990 - Vista en ángulo trasero izquierdo

Incluye manual de propietario y la puja concluye el próximo 17 de mayo. Si estás interesado, en el momento de escribir esta líneas, la moto tenía un precio de 1.000 dólares (820 euros), una ganga para una moto tan icónica.

Fuente: RideApart.com