¡Este sí es un verdadero aficionado a la marca de Wolfsburgo!

Todos tenemos debilidad por una marca, pero algunas personas llevan esta pasión casi al extremo de lo irracional. Taylor Bryant comenzó su 'aventura amorosa' con Volkswagen hace varias décadas, incluso antes de comprar su primer coche, un Beetle.

A lo largo de los años, ha sido propietario de 42 vehículos de la firma alemana y cree firmemente que el último modelo que comprará será también uno del fabricante de Wolfsburgo.

De pequeño, Taylor solía coger su bici para acercarse al concesionario de Volkswagen en Charleston, Carolina del Sur. Allí, a través de los empleados, aprendía todo sobre los coches de la casa germana. Seis años más tarde, compró un Beetle azul de 1961 por 500 dólares, después de ver el automóvil en un semáforo en rojo y convencer al propietario de que lo vendiera.  

Galería: La historia de los descapotables de Volkswagen

Posteriormente, se licenció en tecnología automovilística en el Aiken Technical College de Carolina del Sur. No solo eso, sino que además trabajó durante 12 años como técnico de Volkswagen.

Entre la enorme flota que ha poseído, se encontraban varios Golf y Passat. Ahora mismo guarda en su garaje dos Jetta, de 1999 y 2017, más un Passat Variant de 2004, pero tiene los ojos puestos en un Karmann Ghia restaurado de 1967 y no descarta comprar un Atlas, ya que necesita un amplio espacio para sus dos hijos y cuatro perros grandes.

Su pasión por Volkswagen ha 'influido' en otros miembros de la familia, ya que Bryant le compró a su esposa un Golf descapotable por su quinto aniversario de boda, mientras que el primer coche de su hijo fue un Jetta.

La mayoría de los automóviles que ha poseído han sido vehículos de intercambio. Tras hacerse con ellos, después los restauraba y los vendía, con el fin de financiar su siguiente proyecto. Es decir, ha 'resucitado' muchos ejemplares que estaban muy cerca de ser desguazados. 

Galería: Volkswagen Golf GTI de 1983 de Derek Spratt

Estamos convencidos de que Bryant se llevaría fenomenal con otro apasionado de los Volkswagen, Derek Spratt. Si ese nombre no te suena, debes saber que gastó 140.000 dólares en restaurar un Golf GTI de primera generación (galería de fotos arriba), un proyecto en el que invirtió más de 12.000 horas de trabajo. Bendita locura...