La justicia suiza pensó que iba a despojar al vicepresidente guineano de su hipercoche, pero se equivocó...

El año pasado, los tribunales suizos incautaron 25 superdeportivos pertenecientes a Teodoro Nguema Obiang Mangue, el hijo del presidente de Guinea Ecuatorial, en un caso de blanqueo de dinero. Apodado Teodorín Obiang, su colección, que oficialmente pertenecía al estado guineano, incluía siete Ferrari, tres Lamborghini, cinco Bentley, un McLaren P1, un Maserati, tres Rolls-Royce, un Porsche 918 Spyder, un Bugatti Veyron, un Aston Martin One-77 y un Koenigsegg One:1.

Los coches se subastaron el pasado 29 de septiembre y los 21 millones de euros recaudados se donaron a un programa social en Guinea Ecuatorial. 

Galería: Colección de coches de Teodorin Obiang

En esta venta, más de la mitad de la colección de Teodorín Obiang (13 coches de 25) la compró un joven alemán. En total, desembolsó 4,3 millones de euros por el Koenigsegg, 2,1 millones de euros por el LaFerrari y 7,5 millones de euros por el Lamborghini Veneno Roadster, que normalmente se vende por mucho menos.

La prensa suiza estaba asombrada e intrigada por esta extraordinaria venta, y entonces surgió una pregunta: ¿quién podría haber gastado esa cantidad de dinero en un Veneno? 

Koenigsegg One:1 Obiang

Ante esa duda, el diario Le Temps comenzó a investigar y rastrear estos vehículos. Descubrió que el 9 de diciembre de 2019, unos meses después de la venta, volaban al aeropuerto de Zúrich, Suiza, para abordar un avión a Dubai.

Allí, los 13 coches de lujo permanecieron en un hangar del aeropuerto y luego desaparecieron misteriosamente. Contra todo pronóstico, el pasado 22 de febrero, reapareció el Koenigsegg One:1. Por sorprendente que parezca, lo vimos circulando por Malabo, Guinea Ecuatorial, ¡con Teodorin Obiang al volante!

Por lo visto, el alemán de 30 años que compró 13 de los 25 coches sería un 'delegado' de Teodorín Obiang. Todo apunta a que el vicepresidente de Guinea Ecuatorial volvió a comprar sus coches el día de la venta, enviando a un tercero.

En cualquier caso, esta es una hipótesis. No obstante, al presentarse al volante de su Koenigsegg, incautado y luego vendido en una subasta, Teodorín se burló claramente de la justicia suiza. De este modo, no descartamos que los otros 12 vehículos de la colección reaparezcan en Guinea Ecuatorial, con Teodorín al volante, por supuesto...