De momento, esta bestia "está en un estado completamente puro, sin control de estabilidad ni reparto selectivo de par".

Después de que el pasado verano el fabricante británico de deportivos nos enseñara su Lotus Evija, el primer coche eléctrico de la marca, y tras haberlo visto hace cosa de un mes durante las primeras pruebas en circuito, ahora hemos vuelto a observar a este modelo, durante el proceso de puesta a punto, en el famoso circuito de Hethel, propiedad de Lotus.

Se trata del segundo prototipo fabricado por la firma inglesa, que incluye la suspensión con las especificaciones finales del modelo, el sistema de propulsión 100% eléctrico, el sistema hidráulico necesario para el funcionamiento de las soluciones de aerodinámica activa, paneles de carrocería de fibra de carbono y un interior prácticamente completo, es decir, muy cercano al que podrán disfrutar los clientes cuando el coche aterrice finalmente en el mercado, en principio antes de que acabe el año 2020.

Galería: Lotus Evija, prototipo de pruebas

El coche, del que se fabricarán 130 ejemplares a razón de alrededor de 2 millones de euros cada uno, es el primer eléctrico de Lotus, pero también el primer modelo de tracción total de la marca, ya que incorpora un motor en cada rueda, para una potencia total del orden de 2.000 CV, y un par motor máximo de 1.700 Nm, según datos iniciales del fabricante.

A cargo de las pruebas con este segundo prototipo está Gavan Kershaw, el director de Integridad de Producto de Lotus, que es en esencia el máximo responsable de los pilotos probadores de la casa, y es conocido además por ser el artífice del circuito de Top Gear en el aeródromo de Dunsfold, en Reino Unido, cuyo trazado se encargó de diseñar en su día.

"El coche está en un estado completamente puro, sin control de estabilidad ni reparto selectivo de par. De esta forma podemos evaluar los fundamentos del chasis, para crear una ventaja mecánica antes de añadir el resto de capas, como la electrónica", afirma Kershaw. Palabras mayores, teniendo en cuenta que el coche es capaz de acelerar hasta 100 km/h en menos de 3,0 segundos, pasar de 200 a 300 km/h en 4,0 segundos, y alcanzar 320 km/h.

"Esto significa que podemos entender primero el coche, y ya después poner a punto todo lo que hemos ganado a nivel mecánico, a medida que vayamos añadiendo el resto de sistemas", añade el piloto. "Es la forma de hacer las cosas de Lotus. Conseguir lo principal desde el principio y utilizar esquemas básicos de aerodinámica y suspensión para sentir la respuesta del vehículo", continúa.

"Me encanta esta parte del desarrollo de cualquier Lotus, que trata de comprobar que el diseño a nivel mecánico y la física detrás de cada proceso sean las correctas, para después trabajar con nuestros ingenieros de cara a mejorar la experiencia y dotar al coche de un auténtico carácter Lotus", concluye Kershaw.