El pasado 26 de octubre fue el décimo aniversario del histórico incidente entre Michael Schumacher y Jacques Villeneuve, que acabó con la exclusión del Mundial del alemán y el título del canadiense.

El 26 de octubre se cumplen 20 años desde que Jacques Villeneuve se proclamó campeón del mundo en Jerez, en el GP de Europa de 1997. El canadiense, con el Williams, libró un emocionante duelo contra el Ferrari de Schumacher durante toda la temporada, y el punto culminante llegó en la última carrera.

A ella llegaron con Schumacher sacándole un punto a Villeneuve. Y tras empatar en la clasificación, cuando se encontraron en pista, con Michael primero pero Jacques siendo más rápido, llegó el recordado incidente. El de Williams se metió por el interior y el de Ferrari, viendo cómo se le escapaba el título, cerró la trayectoria.

Accidente y Schumacher fuera de carrera. Villeneuve perdió ahí sus opciones de victoria, pero pudo seguir en pista y acabó tercero, sumando los puntos que le daban el mundial. 20 años después Motorsport.com ha podido hablar con él y nos ha revelado algunas curiosas anécdotas.

Cuando hablamos de la temporada 1997, lo primero que se nos viene a la mente es el GP de Europa, con todo lo que ocurrió en Jerez. ¿También para ti?

Jerez es el espíritu de ese campeonato porque es el último recuerdo. Pero para mí, hay algo que fue más importante, y es la pole position de Melbourne [primer gran premio de la temporada], donde el segundo, mi compañero de equipo [Heinz-Harald Frentzen], estuvo a dos segundos. Para mí, como piloto, es algo destacable, porque te da la sensación de aplastar a todos tus rivales, algo que no suele ocurrir. Puede pasar en lluvia, pero rara vez en seco. Para mí es algo más destacable.

Pese a ello, Schumacher lideró gran parte del campeonato, ¿cómo te afectó ser el favorito y luego ver cómo se ponían a tu altura e incluso te superaban?

Siempre me ha gustado pelear. Cuando hay un objetivo, hay que ir a por ello. Eso nos permitió descubrir que ni nosotros ni el coche tenía tanto potencial como creíamos, y nos obligó a progresar durante todo el año. De lo contrario, creo que el coche no habría llegado tan bien a final de año. Despertó a todos y era necesario. De todas formas, es más divertido ganar el mundial remontando desde atrás.

Y al final la última carrera, donde llegabas un punto por detrás... ¿cómo la afrontaste?

Primero hay que preguntarse por qué llegué un punto por detrás, dado que teníamos que haber ganado el mundial en Suzuka. Eso influyó. En Suzuka, me habían descalificado por banderas amarillas durante los entrenamientos libres por un coche estacionado que todos veíamos. Ya había habido preocupación sobre este tema durante la temporada y esa es la excusa que me dieron.

Sentí que era una injusticia, que era excesivo sobre todo teniendo en cuenta las sanciones que hemos visto a lo largo de la historia. Cuando se ha sancionado un hecho así, ha sido con una pena muy pequeña. Sentimos que era injusto y teníamos la impresión de que el mundial tenía que ser para Ferrari. Eso nos permitió llegar a Jerez sin nada que perder, lo cual fue positivo.

Cuando recordamos el fin de semana de Jerez, nos da la impresión de que todo fue un poco irracional...

Fue un fin de semana excepcional y también un poco irracional. Pero había empezado antes, con una serie de juegos psicológicos. Irvine, compañero de Schumacher, me había bloqueado tres veces antes de los entrenamientos libres solo para molestarme. Tras ello, fui a buscarle a su garaje fingiendo estar muy enfadado. Todo el fin de semana fue un poco el juego del gato y el ratón, a ver quién era más fuerte psicológicamente.

Pero también ocurrió antes de la carrera. Dos semanas antes, con el equipo, había hablado ante los medios, y había comentado cómo había ganado Schumacher sus dos títulos ante sus rivales. Lo hice para presionar a Schumacher, a Ferrari y a la FIA para que impusieran una nueva regla, y aclararon que si en la última carrera había un toque así, el piloto sería descalificado o sancionado.

Era como partida de póker, y estábamos en la última jugada donde se reparten millones. Y se pone todo. Cada pizca de estrategia se aprovecha, nada queda fuera.

El sábado, en clasificación, te llevaste la pole position pero otros dos pilotos marcaron exactamente el mismo tiempo... (Villeneuve, Schumacher y Frentzen rodaron en 1'21"072)

La clasificación con los tres haciendo el mismo tiempo fue genial. Con neumáticos nuevos, la primera vuelta no fue agresiva, más bien intenté no comer un error, porque el coche se movía mucho. Luego ataqué y no pude ir más rápido, pero los otros dos pilotos tampoco, así que al final aquella táctica de ser conservador en el primer intento salió bien.

Jacques Villeneuve, Williams, Michael Schumacher, Ferrari, Heinz-Harald Frentzen, Williams

Vamos a la carrera, con el famoso adelantamiento a Schumacher y la maniobra que intentó. ¿Qué se te pasa por la cabeza en este momento?

Lo esperaba. Simplemente me sorprendió que perdiera su oportunidad, porque yo me estaba preparando para este adelantamiento desde el comienzo de la carrera. Habíamos imaginado cientos de estrategias con el equipo, con mi compañero de equipo. Schumacher se puso primero y al principio dudamos, porque habíamos planeado demasiadas cosas. Mi compañero de equipo intentó atacarle al principio porque sabíamos que Ferrari desgastaba más los neumáticos que nosotros, así que el objetivo era tenerle delante. Presionó a Schumacher y no funcionó, así que le pasé y fue mi turno de atacar.

Entre la primera y la segunda parada en boxes, estudié donde era rápido Schumacher y dónde no lo era tanto, con el fin de sorprenderlo. Sabía que al final de esa recta era un punto clave, y frené más tarde que él, realmente después. Si había una opción, era ahí y después de la parada. Habíamos imaginado que pararía antes que nosotros, y así sucedió. Cuando volví con neumáticos nuevos sabía que tenía dos curvas para atacar. En la curva de antes corrí el riesgo de trompear y llegué a pisar incluso la hierba, porque sabía que tenía que acercarme a dos o tres metros.

Sabía que era el momento. Me metí por el interior, muy tarde, y no me vio venir porque no estaba pegado a su caja de cambios. Se dio cuenta de que estaba junto a él cuando comenzó a girar. Su primera reacción, lo humano y normal, fue esquivarme. Pero se dio cuenta de que estaba perdiendo el campeonato, e intentó sacarme. Por una vez la suerte me sonrió a mí y no a él. Me golpeó entre los neumáticos, justo en el pontón, también en la rueda trasera, pero me quedé en la pista. Estaba muy feliz, y luego vi a Schumacher atrapado en la gravilla. Lo vi de pie, en el muro, y estaba hundido. Lo vi por el rabillo del ojo y eso me dio fuerzas para acabar la carrera.

Luego disminuí el ritmo, calmado, porque el golpe había sido fuerte. No sabía si había algo roto en el coche. Evitaba las vibraciones, frenaba pronto, y ni siquiera vi que los McLaren llegaban por detrás. Cuando los tenía pegados a mí los dejé pasar. No me importaba la victoria, solo quería ganar el campeonato llevando el coche hasta el final. Afortunadamente lo hice, aunque el soporte de la batería se había roto, ¡solo lo sostenían cables de electricidad! Perfectamente se pudo soltar antes del final de la carrera, y si hubiera pilotad de manera normal y al ataque, no habría aguantado.

¿Ese choque con Schumacher cambió vuestra relación?

No, ¡le di las gracias por ayudarme a ganar! Si no hubiera hecho eso, podría haberme atacado más tarde. Pero tiró al traste todas sus opciones, y eso me dejó cerca el campeonato. Nunca hemos tenido buena relación. Había empezado en Estoril un año antes, donde le había doblado por el exterior y le hice enfadar, nunca lo aceptó. También le doblé en Hockenheim a la salida de boxes. Nunca le habían doblado, y eso provocó que se enfadara. Nuestras relaciones nunca fueron buenas.

Lo que puso fin a nuestra posible relación es lo que ocurrió en la fiesta de por la noche, en Jerez. Sucedió en el hotel. Schumacher llegó con una peluca amarilla simulando mi rubio platino...

¿Quieres saber cómo continuó aquel episodio en el hotel? Puedes verlo en este link, solo para suscriptores:

La noche en la que Schumacher quiso ser amigo de Villeneuve

 

¿Nunca después mencionásteis el episodio de Jerez?

No. Nunca hablamos sobre nada. Éramos polos opuestos, incluso en la asociación de pilotos (GPDA). En Monza, tras los atentados del 11 de septiembre de Nueva York, él no quería que corriéramos. Quería que saliéramos y diéramos una vuelta pero sin competir. Yo me negué. En las gradas había personas que tal vez habrían ahorrado durante seis meses para venir y ver un gran premio, y para mí había que correr, sobre todo porque lo sucedido no estaba relacionado directamente con nuestra carrera.

Él quería parecer un salvador, lo cual me enfadó, y yo estaba en contra. Nadie se atrevió a decir nada, y cinco minutos antes de la salida él fue de coche en coche por la parrilla para ver qué pasaría. Pero al final salimos de manera normal, porque todos siguieron mi ejemplo. Siempre ha estado muy claro entre nosotros: éramos 100% opuestos.

Información de Basile Davoine

Fuente: Motorsport.com