La legendaria Pikes Peak es una carrera única en el mundo para cualquier entusiasta de las competiciones de motor.

El ascenso de la Pikes Peak International Hill Climb (PPIHC) es un evento que se celebra cada año en verano en Cascada (Colorado, EEUU), cerca de Colorado Springs.

La carrera actual se celebra sobre un recorrido de algo más de 19 kilómetros que asciende hasta la cumbre de la montaña que da nombre a la carrera, que con una altura de 4.400 metros sobre el nivel del mar es la segunda cima más alta de las Rocosas de Colorado. Eso son más de cuatro kilómetros de altura sobre el nivel del mar, todo un reto para hombre y máquina.

La carrera cuenta con infinidad de categorías, incluyendo coches, pick-up, motos y quads, lo que supone que hay un mayor número de inscritos que en cualquier otra competición. De uno en uno, los participantes corren contra el cronómetro a lo largo de 156 curvas, con el objetivo de ser el más rápido en su categoría. Después de los entrenamientos, el piloto tiene una única oportunidad, lo que significa rodar en busca de la perfección.

Pikes Peak

Historia

En noviembre del año 1806, el teniente Zebulon Montgomery Pike viajó hasta cerca de lo que es hoy la localidad de Pueblo (Colorado), en un intento por coronar la montaña. Finalmente, una ventisca de nieve se lo impidió y tuvo que rendirse. Derrotado, el teniente Pike se aventuró incluso a decir que “nadie conseguirá llegar jamás a la cima”. Esto suena ridículo hoy en día, pero por alguna razón la montaña se ha quedado con su nombre.

Las carreras en ascenso comenzaron a celebrarse en Francia a finales del siglo XIX. Aunque existan diferentes modalidades, el principio viene a ser el mismo en todas ellas; rodar desde la parte baja de una ladera y ser el más rápido llegando a la cima. La especialidad se propagó rápidamente por otros países de Europa antes de llegar a Estados Unidos.

A comienzos del Siglo XX, Spencer Penrose convirtió el estrecho sendero a la cima, por el que entonces apenas circulaban algunos carruajes, en lo que hoy en día se conoce como la Pikes Peak Highway. En un intento por potenciar el turismo en la zona, en 1916 se organizó la primera edición de la competición actual, conocida entonces como “La carrera a las nubes”. El ganador del primer Trofeo Penrose (así se llamaba en la época) fue Rea Lentz, con un tiempo de 20 minutos y 55 segundos.

Pikes Peak

Evolución

Con el paso de los años la población de las localidades cercanas comenzó a aumentar al ritmo de la popularidad de la especialidad de las carreras en ascenso. Entre 1946 y 1970, la Pikes Peak Hill Climb formó parte de las AAA y USAC Indy Car Championship. A mediados de la década de 1980 comenzó a ganar popularidad a nivel internacional y los primeros pilotos europeos llegaban para probar suerte. Aunque estos ganaron en algunas categorías individuales, ninguno consiguió establecer ningún récord hasta que el finlandés campeón del mundo de Rallies Ari Vatanen hizo historia al volante de su Peugeot 405 Turbo 16. Este hecho hizo que la carrera fuera más conocida si cabe y aumentase su prestigio en la escena internacional, así como en los círculos de los Rallies.

Otro momento importante de la Pikes Peak llegó con el asfaltado de la pista. En 2002 la ciudad de Colorado Springs se vio obligada a comenzar a asfaltar la vía debido a una ley impulsada por el Sierra Club. De acuerdo con esta ordenanza, la ciudad era responsable del asfaltado de aproximadamente el 10% de la vía cada año hasta su finalización. Esto llevó a disputar varias ediciones de la carrera con el trazado parcialmente asfaltado, seguido de la sección original sobre grava que todavía se mantenía. En 2011 se celebró la última edición de la carrera sobre trazado de superficie mixta.

Pikes Peak

La carrera

La PPIHC se celebra a principios del verano, cuando comienza el deshielo en la montaña. La carrera parte desde una zona de bosque a unos 3.100 metros de altura, al que sigue un ascenso al 10% por la montaña. Desde la línea de meta se ve uno de los paisajes naturales más bellos que se pueden encontrar en una competición de motor.

El trazado se compone de series seguidas de tortuosos virajes, cambios de dirección y horquillas. La inscripción llega a unos 130 pilotos por edición. Hay categorías para todo, desde artefactos fabricados en un garaje y pilotados por su diseñador a escuderías oficiales con máquinas de fábrica, además de otros equipos con pilotos profesionales. La Pikes Peak se ha convertido en una carrera donde caben todos los pilotos, hasta los campeones del mundo de cualquier especialidad.

En la edición 2016 compitieron todo tipo de vehículos, desde motos a coches Indy, pasando por buggies y quads, así como coches y motos eléctricas. Por ejemplo, la clase “4 ruedas sin límite” alberga a cualquier vehículo que supere la inspección de seguridad y cumpla con la normativa general.

En cuanto a las motos, las categorías se dividen exactamente entre Lightweight, Middleweight , Heavyweight  (antes Open 4), Eléctricas modificadas, Eléctricas Serie, Challenge Motorcycle, Pikes Peak 250, Quad, Sidecar, Vintage y UTV/Powersport.

El actual récord de la pista está en manos del piloto francés de rallies Sebastian Loeb, que tiene una marca de 8:13.878 desde junio de 2013 con un Peugeot 208 T16 de 875 CV. El tiempazo de Loeb batía así el anterior récord, que se remontaba a 2011. El récord de motocicletas corresponde al piloto americano Jeremy Toye al manillar de una Kawasaki ZX-10R de 2013, con un tiempo de 9:58.687.

Pikes Peak

La PPIHC constituye todo un evento para las comunidades de Cascada y Colorado Springs. Al tiempo que supone una importante inyección económica para la zona, la carrera ha sido tradicionalmente muy apreciada por la gente local. Así, cada año, el día antes de la carrera las máquinas de los competidores se exponen en el centro de Colorado Springs; una exhibición que cada año atrae a más público.

Por qué es única

Pikes Peak posee una larga lista de factores que la convierten en una carrera sin igual en el mundo de las competiciones de motor. Uno de ellos es la altura sobre el nivel del mar a la que se desarrolla. Si el comienzo del recorrido está a algo menos de 3.000 metros de altura, la composición del aire va variando, algo que afecta tanto a los pilotos como a sus máquinas.

Como sabrás, los motores de combustión combinan aire y combustible en los cilindros que hacen explosión gracias a la chispa proveniente de la bujía, moviendo así los pistones y generando potencia. Así, cuanto menor es el nivel de oxígeno, menos explosiva es la mezcla de aire y combustible. Debido a ello, un motor de combustión estándar pierde alrededor del 30% de su potencia. Muchos competidores intentan compensar este efecto empleando sistemas de sobrealimentación, ya que la función principal del turbo es aumentar la presión del aire que llega a las cámaras de combustión del motor.

Además del peaje que supone para las máquinas, la altura sobre el nivel del mar también afecta profundamente a los pilotos. Estos respiran una menor cantidad de oxígeno, lo que puede resultar en una rápida fatiga muscular y la pérdida de hasta el 30% de la agilidad mental, según un estudio de la Universidad de Kent.

Aparte de todo esto, está la exigencia física de la carrera en sí. A lo largo del trazado hacia la cumbre hay muy pocos tramos rectos en los que un piloto podría recuperar el aliento y relajarse antes de la siguiente curva. La PPIHC es tanto una prueba de fortaleza como un test para el talento. Muchos equipos profesionales equipan a sus pilotos con sistemas de oxígeno en un esfuerzo por contrarrestar los efectos de la altitud.

Pikes Peak

Otro interesante desafío de la Pikes Peak es familiarizarse con un trazado que tiene 156 curvas. Hay secciones que resultan extremadamente similares a otras, haciendo que memorizarlas sea todo un reto; más aún cuando te empieza a faltar oxígeno en el cerebro. Además de todo esto, las sesiones de entrenamientos se celebran muy temprano por la mañana, antes de que amanezca. Recuerda que la PPIHC se celebra sobre una vía pública, por lo que no resulta fácil entrenar de día.

Los riesgos

Para una carrera que desafía al sentido común en cada curva, resulta todo un contraste el escaso número de vidas que se han perdido en la Pikes Peak. Hasta ahora sólo seis personas han fallecido en la carrera. La más reciente ha sido Carl Sorensen, que se despeñó durante los entrenamientos en 2015. Otro de los momentos más trágicos tuvo lugar en 2014, cuando el piloto de motos Bobby Goodin cayó por un barranco pocos metros después de cruzar la línea de meta al manillar de una Triumph Daytona 675R. Fue la primera vez que ocurría un accidente mortal en la cima de la montaña.

La Pikes Peak International Hill Climb se ha convertido en una carrera bien conocida en la escena de la competición internacional, tanto por sus características como por la variedad de máquinas que atrae cada año. Por esta razón le suena casi a cualquier entusiasta de los deportes de motor. Es una de las pocas carreras que tiene algo interesante para ti, sea cual sea tu especialidad preferida, lo que contribuye a su gran popularidad. La “Montaña de América”, como algunos la llaman, posee una rica historia, ya que el próximo 27 de junio de 2017 comenzará su edición número 101.

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